sábado, 10 de enero de 2009

El trabajo en equipo de los católicos con vocación política


Hay que participar. No seré yo el aguafiestas que vaya a desaconsejar la participación política a cualquier católico que haya conseguido meter el pie o la cabeza en el circo electoral. Pero permítanme que les recomiende simplemente un poco más de trabajo en equipo.

No hay nada malo en ser un mártir individual, un llanero solitario. Pero es muy distinto haberse quedado solo porque todos te han abandonado, como le sucedió en sus avatares políticos a nuestro patrón Santo Tomás Moro, que hacer de sheriff en “Solo ante el peligro” por una pura cabezonería ideológica, insistiendo en esa herejía del liberalismo que afirma que la voluntad del puro individuo es más importante que la Verdad. Y ya no digamos si lo que pasa es que te quieren solo, como se deja a la lombriz en el anzuelo, simplemente para que hagas de pescador de votos católicos en las elecciones europeas, por ejemplo. ¡Eso sería el colmo!

Los católicos hemos de participar en política, sí, pero ¿por qué no hacerlo un poquito organizados? No crean que me estoy refiriendo exclusivamente a la cuestión de si es deseable que existan partidos de ideario católico. Además de esta opción, -que sería sin duda la más sencilla- existen en teoría otras posibilidades como alentar corrientes intrapartidarias, grupos de trabajo, o incluso de equipos interpartidarios o interparlamentarios integrados por católicos. Todo menos vivir acogotados por la disciplina de un comité que ni siquiera te permita ser coherente con tu fe.

En la enseñanza católica ocurre tres cuartos de lo mismo y ahí no nos liamos tanto. ¿Quién se atreve a cuestionar que existan colegios de ideario católico por mas que algunos de ellos hayan dado lugar a malos ejemplos o incluso a escándalos?. Nadie niega que puede hacer mucho bien un educador católico, solo, desde la jaula de grillos de un colegio estatal y progre pero ¿no lo tendrá más fácil y mejor si dispone de un equipo afín? ¿no tendrá más posibilidades de éxito y menos de depresión si concentra sus energías en educar a los chavales y no en reñir con la dirección del centro?

Pues lo mismo en la política. Otro día les contaré cómo esto de pertenecer a un grupo coherente, católico por ejemplo, es la mejor forma de poder establecer alianzas con otros.

F. Javier Garisoain Otero

Licenciado en Historia y político
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sábado, 3 de enero de 2009

El asesinato mas viejo del mundo


Lo horrorosamente peculiar del aborto provocado contemporáneo es que sea contemplado por la ley no como la interrupción de la vida de “alguien” sino como la preeminencia de un presunto derecho de los padres embarazados a dejar de ser padres.


Siempre han existido abortos, desde que existe el pecado en el mundo, desde que hay personas que se ganan la vida vendiendo el cuerpo y matando el alma, desde que existen la mentira, la envidia y el homicidio. Lo malo, lo peor, es que ahora quieren hacernos creer que la ley, el Estado de Derecho, el orden constitucional y la guardia civil han de tolerar, cuando no alentar, ese crimen que consiste en matar al ser humano más inocente.

Conviene recordar que todo el movimiento pro-vida nació como tal para llevar la contraria a una política pro-muerte. Que surgió como una voz eminentemente política. Luego, con el paso de los años, se ha ido ramificando para tratar de cubrir los diversos frentes de un problema cada vez más enconado. Y por eso hay una educación pro-vida, y una propaganda pro-vida, y una labor asistencial pro-vida, y hasta una espiritualidad pro-vida. Todo eso está muy bien y es muy necesario siempre que no se olvide que el movimiento pro-vida se formó, sencillamente, para cambiar una ley injusta.

Otro día intentaré explicarles –y explicarme- por qué el derecho a la vida no es defendido con vigor por ninguno de los partidos parlamentarios que hay en España.

F. Javier Garisoain Otero

Licenciado en Historia y político
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sábado, 27 de diciembre de 2008

La familia y la Iglesia: unidas contra la dictadura del relativismo


Una de las primeras cosas que debiera saber un político es dónde empieza y dónde termina su trabajo. La política, que es una cosa muy importante, está cada vez más desquiciada porque trata de abarcar cosas que no le competen. No se puede sacar a nadie del purgatorio por decreto; ni es posible establecer de forma oficial la certeza de una teoría química. Tampoco tiene sentido que la política invada lo que es propio y exclusivo de la vida de cada familia, ni menos aún que pretenda definir qué es el hombre, qué la mujer, o qué el matrimonio.


Política es todo –o casi todo- lo que pasa desde que sales de casa hasta que entras en el templo. Cuando se sale de sus límites, cuando se mete en la alcoba o cuando impone una filosofía obligatoria se convierte en tiranía. Por eso la mejor política familiar es la que no existe: la que respeta escrupulosamente el vínculo libre de cada matrimonio, la que no se entromete en la educación de los hijos, la que protege la permanencia del patrimonio familiar, la que aporta un clima de estabilidad, la que hace del conjunto de familias el verdadero motor de la economía nacional, el mejor “colchón” para las crisis, y la mayor riqueza de la sociedad.

La “dictadura del relativismo” contra la que nos advierte Benedicto XVI no es mas que el último capitulo del individualismo liberal que todo lo disuelve, que todo lo disgrega y que pretende dejarnos solos, como borregos, a merced de un estado cada vez más poderoso que se erige en única voluntad válida en medio de la incertidumbre. Dentro de este esquema ideológico la familia no sólo es que no haga falta, es que molesta, porque desde el punto de vista del político liberal radical no es mas que un baluarte que limita su poder.

Dentro de un largo proceso histórico de recorte de las libertades reales y de aniquilación de los cuerpos político-sociales naturales (gremios, municipios, sindicatos, universidades, regiones, cofradías, hermandades, asociaciones, congregaciones…) las únicas instituciones que todavía resisten, porque dan una respuesta profunda al deseo de cada hombre de vivir en comunidad, en hermandad, son la familia y la Iglesia. ¿A quién le extrañará que se unan ambas para defender la libertad verdadera?

F. Javier Garisoain Otero

Licenciado en Historia y político
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viernes, 19 de diciembre de 2008

El club de los “principios no negociables”


Una de las cosas que mejor hacen los Papas es sintetizar la doctrina de forma que los dos o tres árboles de papel que otros gastaríamos para explicar las cosas importantes se reducen a una pildorilla cuando es el Pontífice quien enseña. ¿Quién no se acuerda de las escuetas expresiones popularizadas por Juan Pablo II el Grande: “No tengáis miedo”; “Abrid las puertas a Cristo”; “La Civilización del Amor”; o “Nada justifica la muerte de un inocente”?


De Benedicto XVI resuena todavía eso de “Dios no quita nada, lo da todo”; o aquel incontestable “Dios ama al embrión”. En cuanto a su feliz síntesis de los “principios no negociables” tengo la impresión de que está llamada a resonar en la conciencia de los políticos católicos durante mucho tiempo porque en tres palabras lo dice casi todo: que hay principios, que hay límites, que es lícito negociar (hasta el límite), que sabemos cuáles son los principios, y que acabaremos muy mal si no los respetamos.

Este concepto de los “principios no negociables” salió a la luz, como una perla, dentro de la Exhortación Apostólica Postsinodal “Sacramentum Caritatis” y abarca cuatro valores que Benedicto XVI enuncia así: “… el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural; la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer; la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas.”

La simple lectura de estos cuatro deseos tan elementales, tan básicos, es el mejor indicador para ver lo bajo que hemos caído. En apenas una línea se nos enseña cuál es el mínimo común sin el cual será imposible construir nada sólido.

Aunque haya surgido en un contexto pastoral no es una frase propiamente religiosa sino rabiosamente política. Porque por un lado es una denuncia contra las ideologías que pretenden engordar las estructuras políticas controlando la vida y suplantando a la familia. Y porque por otra parte ¿quiénes serán esos llamados a “negociar” o a “no negociar” sino los políticos? Desde que fuera escrita, en febrero de 2007, todos los grupos políticos del mundo se han retratado a uno u otro lado del trazo que ha marcado el Papa. Los que están dispuestos a negociar sin condiciones ya sabemos quiénes son. Los demás deberíamos formar el “club de los no negociables” y dedicar nuestros esfuerzos a construir desde ahí. Y a trabajar para recoger muchos votos y para que esos votos sean “útiles” de verdad. Otro día les contaré cómo funciona eso del “voto útil”.

F. Javier Garisoain Otero

Licenciado en Historia y político
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sábado, 13 de diciembre de 2008

¿Qué los partidos son la base del sistema? ¡Y un jamón!


La teoría del sistema político vigente -también conocido como "democracia de partidos"- dice que estas benéficas instituciones son como los pulmones de la democracia. Así, cuando a uno, pongamos por caso, le da una rabieta contra un vice-ministro lo mejor que puede hacer es esperar a las próximas elecciones para golpearle con la papeleta de otro partido en todas sus políticas narices. Verdaderamente hay que ser un poquillo rencoroso para votar así, a sangre fría, recordando la jugarreta que nos hicieron, a lo mejor sin querer, hace tres o cuatro años. 


¿Existe alguna alternativa para participar en la vida política que no sea la partidaria y electoral? Lamento decir que no gran cosa. 

Escribir una "carta al director" es un desahogo, sin duda, pero harían falta mil cartas para cambiar una sola línea del BOE. Salir a la calle en manifestación es un derecho constitucional muy digno, si señor, pero da corte. Recurrir al Defensor del Pueblo es como escribir a los Reyes Magos: hay que creer. Así que no nos quedan mas que los partidos. 

En el registro oficial existen varios centenares, a cual más variopinto. Y sin embargo el 80 por ciento de los españoles se empeña en apostar casi siempre por los dos más grandes con lo cual no sabe la cantidad de matices interesantes que pierde y hace perder. Así es como hemos llegado no a "una democracia de partidos" sino a una "bipartidista". 

Actualmente soy secretario general de un partido político que no es ni la Cocacola ni la Pepsi. Cuando la gente me ve llegar a los sitios sin coche oficial siente un poco de lástima. Pero yo ya lo tengo asumido. Es lo que tiene estar afiliado a un partido en España. Cuando te has hecho con el carnet del equipo ganador todo son ventajas y se te abren todas las puertas. Pero como se te ocurra ser miembro de un partido más bien modesto, con ideales, y sin capacidad decisoria sobre la subvención... date por ninguneado. Tu currículum científico y laboral quedará marcado con un borrón indeleble y sospechoso. Hasta en las mejores familias te verán como una especie de apestado de lepra política. Como si el mero hecho de participar de la única manera que te deja el sistema fuera el mejor sistema de quedar al margen del sistema.

Es evidente que algo está fallando. Y la verdad, a estas alturas me da muchísima pereza tratar de hacerme un hueco en el PP o en el PSOE para cambiarlos desde dentro. Otro día les contaré cómo se hace eso.

F. Javier Garisoain Otero

Licenciado en Historia y político
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martes, 1 de mayo de 2007

Doctrina y táctica del Mal Menor

Quisiera decir algo católicamente correcto sobre el concepto de “mal menor”. Y explicar que una cosa es la lícita doctrina moral del mal menor y otra más discutible la táctica política del mal menor. La táctica política malminorista es, desde hace doscientos años, seña de identidad del llamado catolicismo liberal, una ideología que ha pretendido conciliar la Verdad que predica la Iglesia con el relativismo y el naturalismo. Soy consciente de que muchos católicos sinceros siguen confiando en las tácticas maquiavélicas del mal menor y del voto útil tal vez porque no acaban de descubrir otra que les convenza. Después de pensarlo un poco les diré mi opinión: que hacer propuestas malas sabiendo que son malas y esperando con ello evitar el triunfo de propuestas peores suena, cuando menos, bastante inmoral. Y además es ineficaz.


La doctrina moral del Mal Menor

Los buenos filósofos explican que el mal no tiene entidad propia porque sólo es ausencia de bien. El mal menor pues no es más que carencia de bien. Y en este sentido mal menor es exactamente lo mismo que bien mayor. Como en el ejemplo de la botella “medio llena”o “medio vacía”sabemos que el nivel puede cambiar a más o a menos. Sabemos que diversas limitaciones internas o externas nos alejan siempre de la perfección individual y social. Por eso la doctrina del mal menor, que exige procurar siempre el mayor bien posible y evitar el mal en lo posible, es válida siempre. Ante una elección -suponiendo que nuestra única responsabilidad sea elegir- no existe otra posibilidad de rectitud ética que elegir lo mejor. Y si todo es malo hay que elegir el mal menor. Y no estará de mas convenir que en ciertos casos el negarse a elegir, es decir, la abstención, aún siendo un mal, puede ser el verdadero mal menor que estamos buscando. Todo ello suponiendo -insisto- que nuestra única responsabilidad seaelegir. La cosa cambia, como veremos, si nuestra responsabilidad no es elegir, sino hacer, o proponer. Al fin y al cabo vivimos en una sociedad plural en la que tenemos el deber de participar. ¿Se satisfará ese deber con la mera elección pasiva del mal menor? Si el llamamiento es a participar, a hacer, a construir, habrá que HACER el bien.

La táctica política del Mal Menor

La táctica política del mal menor ya no se limita al momento electoral, pues consiste en proponer unos males (menores) para evitar que triunfen otros males (mayores). Es la tentación política que nos acosa cuando tenemos la responsabilidad de hacer propuestas. Y llegados a este punto he llegado a una conclusión: desde el punto de vista ético nunca puede ser lícito proponer un mal, aunque éste sea menor.

He aquí algunos argumentos de por qué no es bueno el malminorismo:

- Porque la doctrina católica es clara al respecto cuando afirma que la conciencia ordena “practicar el bien y evitar el mal”(Cat. 1706 y 1777), que no se puede “hacer el mal”si se busca la salvación (Cat. 998) y que “nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien”. (Cat.1789)

- Porque la responsabilidad de los laicos católicos no puede limitarse a elegir pasivamente entre los males que los enemigos de la Iglesia quieran ofrecer, sino que debe ser una participación activa y directa, “abriendo las puertas a Cristo”.

- Porque el mal menor pretende asignar a los católicos un papel mediocre y pasivo dentro del nuevo sistema “confesionalmente aconfesional”.

- Porque el mal menor convierte en cotidiana una situación excepcional.

- Porque una situación de mal menor prolongada hace que el mal menor cada vez sea mayor mal. Los males “menores”de nuestros días pesan demasiado como para no evidenciar un enfrentamiento radical con el Evangelio: el individualismo, la relativización de la autoridad, el primado de la opinión, la visión científico-racionalista del mundo... principios que se manifiestan en la pérdida de fe, la crisis de la familia, la corrupción, la injusticia y los desequilibrios a escala mundial, etc.

- Porque la táctica del mal menor se ha demostrado ineficaz en el tiempo para alcanzar el poder o reducir los males.

- Porque es preciso exponer en su integridad el mensaje del Evangelio ya que “donde el pecado pervierte la vida social es preciso apelar a la conversión de los corazones y a la gracia de Dios”(...) y“no hay solución a la cuestión social fuera del Evangelio”(Cat. 1896)

- Porque la propuesta de un mal por parte de quien debiera proponer un bien da lugar al pecado gravísimo de escándalo que es la “actitud o comportamiento que induce a otro a hacer el mal”).

(Cat. 2284). A este respecto es muy clara la enseñanza de Pío XII: “Se hacen culpables de escándalo quienes instituyen leyes o estructuras sociales que llevan a la degradación de las costumbres y a la corrupción de la vida religiosa, o a condiciones sociales que, voluntaria o involuntariamente hacen ardua y prácticamente imposible una conducta cristiana conforme a los mandamientos (...) Lo mismo ha de decirse (...) de los que, manipulando la opinión pública la desvían de los valores morales”. (Discurso de 1/6/1941. Recogido en: Cat. 2286).

- Porque un mal siempre es un mal y “es erróneo juzgar la moralidad de los actos considerando sólo la intención o las circunstancias”(Cat. 1756).

Cómo nace el Mal Menor

Históricamente, la táctica política del mal menor nace en la Europa cristiana postrevolucionaria de la mano de dos movimientos políticos católicos: el catolicismo liberal y la democracia cristiana. Es complicado desentrañar los motivos que llevan a sus promotores a adoptarla en la teoría. Y son contradictorios los hechos y las decisiones adoptadas en la práctica. No entraré a juzgar la intención. En muchas ocasiones los malminoristas han sido hombres de iglesia, católicos inquietos por los avances de la revolución y deseosos de hacer algo en un contexto de debilidad de la respuesta católica a la revolución liberal.

Se puede llegar al malminorismo por diversos motivos que se superponen y entremezclan:

- Por “contaminación”del pensamiento revolucionario y el deslumbramiento ante la aparente perfección de las nuevas ideologías. Buscando, por ejemplo, el compromiso de la Iglesia con una forma política concreta (nacionalismo, parlamentarismo, democracia de partidos, etc.)

- Por exageración de los males del Antiguo Régimen y su identificación con la misma Doctrina Católica.

- Por cansancio en la lucha contrarrevolucionaria, por el acomodo conservador de quienes están llamados a la valentía.

- Por una derrota bélica de las políticas católicas, o tras un período intenso de persecución religiosa.

- Por una aparente urgencia de transacción con los enemigos de la Iglesia a fin de que, al menos, sea tolerada por unas autoridades hostiles una mínima labor apostólica.

- Por maniobras de partidos revolucionarios que intencionadamente procuran sembrar dudas y división entre los católicos.

- Por la carencia de verdaderos políticos católicos lo cual anima la intromisión del clero en la política concreta.

- Por la misma intromisión clerical en el juego político lo que a su vez retrae de la participación a unos y desautoriza la labor independiente -y tal vez discrepante en lo contingente- de otros laicos.

- Por ingenuidad de los católicos que confían sin garantías en las reglas del juego establecidas por los enemigos de la fe.

- Por una sobrevaloración del éxito político inmediato olvidando que, como dice el catecismo: “el Reino no se realizará (...) mediante un triunfo histórico de la Iglesia en forma de un progreso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal”. (Cat. 677)

- Por una creciente desorientación y falta de formación del pueblo católico que genera pesimismo o falta de fe en la eficacia salvadora de los principios del Derecho Público Cristiano.

- Por un enfriamiento en la fe y la religiosidad. Porque sin ayuda de la gracia es muy difícil “acertar con el sendero a veces estrecho entre la mezquindad que cede al mal y la violencia que, creyendo ilusoriamente combatirlo, lo agrava”. (Centesimus Annus, 25. En Cat. 1889)

Cómo ha evolucionado la táctica del Mal Menor

La táctica del mal menor no se ha introducido de golpe en ningún momento. Lo ha hecho de forma progresiva (a peor) a lo largo de los dos últimos siglos. En la historia política de los países europeos se podrían identificar las siguientes situaciones:

- En un primer momento, tras el choque violento de la revolución, y argumentando el accidentalismo de la Iglesia (que corresponde a la institución pero no a los laicos), los malminoristas toleran, consienten y hasta promueven la disolución de estructuras políticas y sociales tradicionales (monarquía, gremios, instituciones religiosas, bienes comunales, etc.) que eran de hecho un freno a la revolución.

- Paralelamente a la secularización de la política y por un cierto maquiavelismo, empiezan a omitir los argumentos religiosos a la hora de hacer propuestas con la ilusión de captar así el apoyo de los no católicos. Algunos llegan a afirmar como justificación para no hablar de la Redención que “la doctrina cristiana es más importante que Cristo”lo cual no deja de ser puro pelagianismo.

- El paso siguiente en la táctica malminorista es el intento de unión de los católicos en torno a un programa mínimo pero no para presentar una alternativa al nuevo régimen sino para integrarse mejor en él con la idea de “cambiarlo desde dentro”. Para ello se procura el desprestigio de otros políticos y tácticas católicas marginales.

- Un recurso frecuente en los malminoristas es tratar de ganar la simpatía de la jerarquía mediante promesas de “paz y reconciliación”que permitan la reconstrucción material de las Iglesias y el mantenimiento regular del culto. Se trata de un intento desesperado de salvar “lo que se pueda”, de tentar a la jerarquía de la Iglesia con una dirección política que no le es propia. Que podría ser algo excepcional, pero no la tónica habitual de participación política católica.

- En ocasiones son los propios obispos o miembros del clero quienes promueven grupos políticos en esa línea con una mentalidad puramente defensiva de la Iglesia. Esta intromisión empobrece la acción política de los católicos, la hace “ir a remolque”de las propuestas revolucionarias, y compromete a la Iglesia con soluciones políticas legítimas pero opinables. Cuando alguien propone hacer acción social, como lo hizo en España un influyente obispo, “para que no se nos vayan los obreros de la Iglesia”está falseando la finalidad de la verdadera acción social, que no puede ser un mero instrumento de catequesis, sino un deber de justicia y responsabilidad de los laicos.

- El caso del Ralliement propuesto por León XIII, que envalentonó aún más a los enemigos de la Iglesia en Francia, o la verdadera traición de ciertos obispos mexicanos a los católicos cristeros, milagrosamente perdonada por el pueblo fiel, son dos ejemplos de las nefastas consecuencias a las que puede llevar el malminorismo. En este sentido la claridad del Concilio Vaticano II al exigir la abstención del clero de toda actividad política representa una rectificación importante. Es preciso reconocer que el empeño cobarde de algunos cristianos por buscar la mera supervivencia material de la Iglesia, la “añadidura”, ha sido un anti-testimonio escandaloso. Es un escándalo que quienes dicen con el Evangelio “Buscad el Reino de Dios y su justicia...”olviden que el mal moral es “infinitamente más grave”que el mal físico. (Cat. 311)

- Más recientemente y coincidiendo con la euforia previa al Concilio Vaticano II se procuró la disgregación de partidos, asociaciones, instituciones y estados católicos con la idea de potenciar una especie de “guerra de guerrillas”que pudiera conquistar así la opinión pública y llegar a todos los rincones del entramado social. Los resultados están a la vista: no sólo se han debilitado o extinguido las antiguas herramientas sino que además no ha surgido esa nueva”guerrilla”y no se ha conquistado nada nuevo -o poco- que no fuera ya católico.

- El último paso del malminorismo y la demostración palpable de su maquiavelismo es la justificación del voto útil lo que, paradójicamente, contradice el mal menor porque propugna que se vote no ya al menos malo, sino a la opción que tenga mayores posibilidades de triunfo, aunque sea peor que otras opciones con menos posibilidades.

La ineficacia del Mal Menor

Al analizar la génesis y desarrollo de las tácticas malminoristas, en ningún caso condeno aquí la intención de quienes las han apoyado o apoyan. Simplemente quiero constatar algunas razones que expliquen por qué el malminorismo nunca consigue lo que se propone. No consigue reducir el mal mayor:

- Porque las energías que debían gastarse en proponer bienes plenos se gastan en proponer males menores.

- Porque es una opción de retirada, pesimista, en la que el político católico esconde sus talentos por temor, o por falsa precaución.

- Porque la táctica del mal menor predica la resignación; y no precisamente la resignación cristiana, sino la sumisión y la tolerancia al tirano, a la injusticia y al atropello. Con tácticas malminoristas nunca se habría decidido el alzamiento español de 1936, ni habría caído el muro de Berlín. No habría habido Guerra de la Independencia Española, ni insurgencia católica en la Vendée, ni Carlistas en España, ni Cristeros en México. Y tal vez ninguna oposición habría encontrado el avance islámico por Europa. No habrían existido ni Lepanto, ni Cruzadas, ni Reconquista.

- Porque el mal menor se presenta como una forma inteligente de favorecer económica y físicamente a la Iglesia olvidando que la mayor riqueza de la Iglesia -su única riqueza- es el testimonio de la Verdad, testimonio que si sigue hoy vivo es gracias a la sangre de los mártires.

- Porque hay ejemplos sobrados en los que el triunfo del malminorismo ha dado el poder a partidos que reclamando el voto católico han amparado, y eso ha pasado en media Europa, una legislación anticristiana (divorcio, aborto, etc.).

En definitiva, el malminorismo no ha sido derrotado nunca porque en sí mismo es una derrota anticipada, una especie de cómodo suicidio colectivo. Es el retroceso, la postura vergonzante y defensiva, el complejo de inferioridad. Defendiendo una táctica de mal menor, los cristianos renuncian al protagonismo histórico, como si Cristo no fuese Señor de la historia. Se creen maquiavelos y sólo son una sombra en retirada. Niegan en la práctica la posibilidad de una doctrina social cristiana, y niegan la evidencia de una sociedad que, con todas sus imperfecciones, ha sido cristiana. El malminorismo, contrapeso necesario de una revolución que en el fondo es anticristiana, ha fracasado siempre, desde su mismo nacimiento.

En cambio, la historia de la Iglesia y de los pueblos cristianos está llena de hermosos ejemplos en los que el optimismo -o mejor, la esperanza cristiana-, nos enseña que es posible, con la ayuda de Dios, construir verdaderas sociedades cristianas. La política cristiana no ha fracasado en la medida en que todavía hoy seguimos viviendo de las rentas de la vieja cristiandad occidental.

Conclusiones

Es alentador comprobar que, gracias a Dios, los errores filosóficos o teológicos, cuando se concretan en movimientos y personas, siguen adelante en medio de felices incongruencias, acuciados por la realidad de las cosas. Raras veces llegan a desarrollar las últimas consecuencias de sus principios. Por eso el resultado de una acción política, aunque parta de unos principios erróneos, es incierto y sorprendente. “Dios creó un mundo imperfecto, en estado de vía”. (Cat. 310) y ni siquiera el acceso al gobierno político de personas santas podría eliminar todas las imperfecciones de este mundo.

Una vez reconocida esta tremenda limitación de la realidad política, nuestra responsabilidad de laicos católicos no puede ser la resignación ante un mundo imperfecto, sino la lucha y la aventura por procurar el acercamiento a ese ideal de perfección que propone también a un nivel social el Evangelio. Aquí radica el verdadero y sano pluralismo que debe existir entre los católicos, porque sin reconocer cierto “derecho a la equivocación”será imposible rectificar y mejorar.

La Doctrina de la Iglesia está pidiendo a los laicos católicos una participación activa en la vida política, solos o acompañados. Todo llamamiento a la unidad entre los católicos no puede exigir mas que una unión en los principios pre-políticos, es decir, en torno a una misma idea de bien común. Y esa acción política católica es responsabilidad exclusiva de los laicos, no de la Institución jerárquica. Laicos solos, o laicos agrupados. Pero laicos.

En cuanto a los conceptos de mal menor y voto útil, estas son mis conclusiones:

- El mal menor como doctrina moral es siempre válido si nuestra responsabilidad es exclusivamente la elección.

- El mal menor como táctica política nace en la Europa postrevolucionaria en un contexto de debilidad de las opciones políticas cristianas.

- La táctica del mal menor es pesimista e ineficaz.

- La táctica política del voto útil es puro maquiavelismo político y aunque aparentemente contradice la táctica del mal menor es en realidad una vuelta de tuerca en una misma concepción que esteriliza la acción política de los laicos católicos.

·- ·-· -······-·
F. Javier Garisoain Otero


PUBLICADO EN LA REVISTA ARBIL Nº 112.

jueves, 15 de marzo de 2007

POR QUÉ NO NOS QUEDAMOS EN EL MUSEO

POR QUÉ NO NOS QUEDAMOS EN EL MUSEO

Después de ciento setenta y cuatro años diciendo que el liberalismo es una cosa muy mala este hilillo en que se ha convertido la Tradición típicamente española sigue, y sigue, y sigue. Hemos intentado todo tipo de trucos para desentendernos del problema y poder así dedicarnos a nuestras cosas pero no hemos podido. Si no es uno, es otro. Siempre hay algún “listo” que se cree en el deber de continuar la tarea heredada. Así no hay manera. Hemos probado a perder guerras, e incluso a ganarlas. Pero sin resultado. Hemos intentado influir en la sociedad, hemos escrito, publicado, discurseado. En otros momentos nos hemos refugiado en las catacumbas, o nos hemos dedicado a la conspiración nostálgica. Han vivido entre nosotros artistas enormes como Valle-Inclán, pensadores profundos como Alvaro d’Ors, guerreros de película como Cabrera, apóstoles políticos como Aparisi. Cada uno de ellos hizo lo que pudo por poner un punto final a esta desazón que nos hace seguir siendo carlistas. Y nunca hemos conseguido desaparecer del todo. De las entrañas del carlismo han surgido movimientos que en reduccionismos diferentes creían encontrar el quid de la cuestión, pero todos han terminado aburriéndose antes que nosotros, que sin merecerlo hemos podido comprender que la gracia estaba en la armonía del conjunto. Pasaron los integristas iluminados, cayeron los socialistas medio-materialistas, ya decaen y acabarán pasando los idólatras de la tierra, no parece que vayan a volver los enfermos de principitis. Al final solo quedamos los que sabemos que está muy bien pensado el trilema de Dios, Patria-Fueros, Rey. Los que a veces no entendemos por qué Dios permite lo que permite; los que sentimos pena porque no haya más equilibrio entre los aldeanos y los globalizadores; los que esperamos que un día, cuando nos lo merezcamos, habrá un Rey de verdad.


Y así pasan los años y sentimos que tenemos algo que decir sobre la política, sobre toda esa serie de cosas que pasan desde que sales de casa y hasta que entras en el templo. Nos sentimos huérfanos porque no hay nadie en las tribunas que nos represente. Los lejanos no entienden nada y los más próximos son una fea caricatura. Y así es como se nos ocurre que hay que salir, que hay que decir algo, que hay que hacer política de la buena. Que lo que mueve el mundo son las ideas distintas, y no te digo nada si además son buenas.

De pronto llegan las elecciones forales aquí, en Navarra, y alguien -que somos nosotros- tiene finalmente que salir y decir al menos tres cosas al típico partido malminorista que tiene la costumbre de engordar con los votos de nuestra gente. Y les decimos:

1º. Que en el campo de las políticas que podríamos llamar familiaristas o pro-vida es verdad que tenéis alguna excepción a título individual, pero como grupo estáis haciendo una política seguidista del PP, tolerando el aborto y la manipulación de embriones, la abolición del matrimonio como Dios manda, o la degradación de la educación. No podemos estar contentos.

2º. Que en el ámbito propiamente político-social estamos en las antípodas; porque en ningún momento habéis propuesto la más mínima reforma del sistema para abrir cauces de participación social (como podrían ser las listas abiertas, o el cheque escolar, por ejemplo) sino que, por el contrario, mantenéis una concepción estatalista, partitocrática, hiper-legalista y que promueve la profesionalización de la política.

3º. Por último, la defensa de la identidad de Navarra que teóricamente os caracteriza no impide que os avergoncéis de la historia más reciente de Navarra, de sus verdaderas raíces católicas y tradicionales; y por si fuera poco no os importa incluir a menudo en vuestro discurso un componente anti-vasquista que reniega de la cultura vasca como parte inseparable del ser mismo de Navarra.

Eso es todo por el momento. En esta ocasión nos ha parecido oportuno decírselo a la cara, presentando una candidatura alternativa al Parlamento puesto que es lo único que puede inquietarles. No sabemos hasta que punto servirá, pero una cosa tenemos clara: seguimos siendo carlistas. Y por tanto nos hemos ganado el derecho a protestar.

F. Javier Garisoain Otero
Presidente de la Junta Carlista de Navarra (CTC)
15 de marzo de 2007

PUBLICADO EN AHORA INFORMACION

jueves, 1 de marzo de 2007

EL MAL MENOR Y EL MALMINORISMO

Ha escrito el editorialista de El País que no podía hacer otra cosa el pobre Rubalcaba cuando se ha visto obligado a decidir entre dos males: uno menor, que era mandar a un famoso terrorista a su casa; y otro mayor, que era dejarlo morir de hambre voluntaria en la cárcel. El ministro a su vez ha discurrido una frase redonda para afirmar que gracias a él- ahora De Juana ya no está “ni libre ni muerto”. Esta alusión al concepto de mal menor, unida a la réplica de la oposición preguntando cuál será el próximo mal menor ha logrado poner de moda una de esas ideas-bomba maquiavélicas que amenazan con desquiciarnos.

El mal menor, como todos los males, no existe. No tiene entidad propia. Es un hueco, un agujero, una carencia, una falta. No existe. El hecho de que sea menor parece despertar en los más ingenuos la ilusión de acabar fácilmente con él a base de llenarlo con el bien que sea necesario. Pero por inofensivo que parezca un mal es un mal. Una pequeña grieta no es mas que un mal menor en la presa de hormigón... hasta que provoca su rotura. El pinchazo que revienta un globo infantil es un mal diminuto y sin embargo causa una peor explosión cuanto más aguda sea la aguja.

No es cuestión de que el mal sea grande o pequeño. Nadie puede ser capaz de calcular si es peor la muerte de 192 personas en unas horas o la de un millar en varias décadas. No se puede decir que sea menos malo el enfado de la mitad de España que el regocijo de los amigos de un terrorista confeso.

En todo este asunto la clave es que un mal, si es malo de verdad, nunca se puede promover. Como mucho se podrá elegir, cuando no haya otro remedio que elegir. Y no parece que sea éste el caso al que se ha enfrentado el pobre ministro indefenso. Aquí no había ninguna elección externa a no ser que convengamos en que un ministro no es alguien llamado a mandar sino que debe limitarse a optar entre las posibilidades que le marcan instancias superiores.

Pero si me han seguido hasta aquí no se relajen porque la cosa es todavía más complicada. En cierto modo lo que ha hecho Rubalcaba es un bien pasado de rosca. Ha ejercido una clemencia asombrosa hacia un mal hombre que de por sí no se merece la más mínima consideración. En cambio, ese “déjale morir en la cárcel si es lo que quiere” que reclaman muchos opositores del Gobierno tampoco suena mucho a bien, la verdad.

Lo peor de todo este asunto es el desdibujamiento que están sufriendo las mismas ideas de bien y de mal. Nada impide que se defienda políticamente un principio y su contrario según convenga, como hacen los apologetas de la eutanasia que impiden el suicidio de De Juana. Se emplea el típico truco para convencer a los niños: Que si - que no. - Que sí. -Que no. -Que... NO... - Que sí. Y funciona. Porque no interesa el hecho de si los medios empleados son realmente buenos o malos. Lo que importa es el fin. Y así nos luce el pelo, Maquiavelo.

En esto consiste el malminorismo, ni más ni menos. Una doctrina inmoral que anima a proponer males evidentes -males pequeñitos al principio, males medianos después- para conseguir bienes finales altísimos y puros: la Paz, la Cultura, la Patria. Y no es que resulte tan difícil hacer la distinción. Recuerden: elegir un mal menor (que me corten un brazo en vez de la cabeza) puede ser legítimo. Proponer, en cambio, un mal menor como táctica, por puro cálculo interesado, pensando en sacar así bienes del vacío es, sin duda, ilegítimo, inmoral, indigno. Y además -como ha demostrado la política malminorista en todo el mundo- es ineficaz porque convierte en cotidiana una situación excepcional y hace que el mal menor sea cada vez mayor mal.

No pretendo aquí condenar la intención de quienes han apoyado o apoyan todavía hoy las tácticas políticas malminoristas. Simplemente quiero constatar algunas razones que expliquen por qué el malminorismo nunca consigue lo que se propone. Por qué no consigue reducir el mal mayor:

- Porque las energías que debían gastarse en proponer bienes plenos se gastan en proponer males menores.

- Porque es una opción de retirada, pesimista, en la que el político esconde sus talentos por temor, o por falsa precaución.

- Porque la táctica del mal menor predica la resignación; y no precisamente la resignación cristiana, sino la sumisión y la tolerancia al tirano, a la injusticia y al atropello. Con tácticas malminoristas nunca se habría decidido ninguno de esos episodios históricos que -como la Reconquista, por ejemplo- demuestran capacidad de progreso en las sociedades humanas.

- Porque hay ejemplos sobrados en los que el triunfo del malminorismo ha dado el poder a partidos que reclamando el voto en conciencia han amparado, y eso ha pasado en media Europa, una legislación netamente mala (divorcio, aborto, etc.).

En definitiva, el malminorismo no ha sido derrotado nunca porque en sí mismo es una derrota anticipada, una especie de cómodo suicidio colectivo. Es el retroceso, la postura vergonzante y defensiva, el complejo de inferioridad. Defendiendo una táctica de mal menor, los políticos cristianos, que en teoría son de los que debieran tener claras la diferencia entre bien y mal, renuncian al protagonismo histórico. Se creen maquiavelos y sólo son una sombra en retirada. Niegan en la práctica la posibilidad de una doctrina social cristiana, y niegan la evidencia de una sociedad que, con todas sus imperfecciones, ha sido cristiana porque si no no hablaríamos tanto ahora de descristianización. El malminorismo, contrapeso necesario de una revolución que confunde bien y mal, ha fracasado siempre, desde su mismo nacimiento.

Una vez reconocida esta tremenda limitación de la realidad política que es el malminorismo, nuestra responsabilidad de chestertonianos de pro no puede ser la resignación ante un mundo imperfecto, sino la lucha y la aventura por procurar el acercamiento a ese ideal de perfección que propone también a un nivel social el Evangelio. Aquí radica el verdadero y sano pluralismo que debe existir entre los cristianos, porque sin reconocer cierto “derecho a la equivocación” será imposible rectificar y mejorar.

Y aquí radica nuestro mosqueo cuando oímos hablar tan alegremente a Rubalcaba y sus amigos de los males menores. Primero que expliquen cuál es el criterio para definir lo bueno y lo malo. Después ya veremos -que no somos tontos- si el mal que nos hacen es grande o es pequeño.

F. Javier Garisoain Otero

PUBLICADO EN LA REVISTA "CHESTERTON". MARZO DE 2007

domingo, 1 de octubre de 2006

¿QUÉ PASA EN NAVARRA? Cosicas de Navarra entre julio y octubre de 2006

¿QUÉ PASA EN NAVARRA?

Cosicas de Navarra entre julio y octubre de 2006
Por F. Javier Garisoain 

No estamos en Navarra como para otro 19 de julio. Y no es que falten motivos para echarse al monte, pero la cosa no da más de si. En estos setenta años transcurridos desde que Navarra fuera “el asombro del mundo” la población del viejo Reino se ha duplicado pasando de 300.000 a 600.000 almas. El dinero y las preocupaciones privadas han crecido, la religiosidad ha menguado y la participación en política se la hemos dejado, cada vez más, a profesionales remunerados. En estas condiciones ¿quién tiene tiempo y ganas de sublevarse contra el gobierno?. Da mucha pereza. Por eso no es de extrañar que sólo unas decenas de personas hayan encontrado un hueco para conmemorar en Pamplona aquel histórico día 19.

Apenas tenemos tiempo para estar de fiesta. Los sanfermines siguen siendo la locomotora del tren veraniego que recorre todas las carreteras forales pero a causa de la masificación y la vulgarización hace mucho que dejaron de ser esa fiesta espontánea que en mala hora enamoró a Hemingway. En muchos aspectos el espíritu de los verdaderos sanfermines pervive en el ambiente familiar y tradicional de las fiestas de las pequeñas ciudades y pueblos de Navarra. Lo que pasa es que hay mucha competencia. Son tantos los espectáculos, conciertos, teatros, festivales y demás que al final no hay ni gente, ni tiempo, ni ganas para llegar a todo.

Algo de eso pasó, al parecer, con el Encuentro Nacional de Jóvenes que por primera vez ha convocado la Conferencia Episcopal Española en Pamplona y Javier. Todos los que lo vivieron coinciden en afirmar que el nivel estuvo alto y el ambiente fue entusiasta pero... ¿cómo es posible que fueran 30.000 jóvenes españoles al encuentro mundial de Colonia y apenas llegasen a 2.000 los participantes en el encuentro nacional de Pamplona? Es verdad que aquí no ha venido el Papa. Y es verdad que hacía poco que había tenido lugar el encuentro mundial de familias de Valencia. Pero ¿por qué tanta diferencia? Tal vez sea eso: que hay demasiadas cosas, muchas y muy buenas, pero tal vez demasiadas.

Políticamente crece el nerviosismo por estos lares. Especialmente entre esa especie tan paradójica que es el demócrata que teme a la democracia. Nosotros, que ya sabemos que la gente muchas veces se equivoca estamos curados de espanto y no nos escandaliza que llegue al poder una persona sin conciencia. El gran problema es que haya mucha gente así, no que uno de ellos llegue al poder. La amenaza de un tripartito progre foral (o anti-foral) surge a la vuelta de cada encuesta. El voto anodino y puramente propagandístico del Partido Socialista podría acabar sustentando un gobierno regional manejado por las minorías nacional-socialistas más ideologizadas. Lo peor es que la pequeña máquina electoral del Partido Socialista en Navarra no quiere jugar limpio. Para conseguir el poder están dispuestos a mentir y a traicionar a sus propios votantes. Ya lo están haciendo. Y es por eso que han nombrado a dedo a un candidato moderado, Fernando Puras, con imagen de navarrista, que se las da de cristiano, y parece poco sospechoso de traición.

Aparte de la tormenta política en ciernes la vida sigue. La economía no da especiales señas de preocupación más allá de las comunes a toda España y de todos conocidas: endeudamiento de las familias, sueldos de risa para los jóvenes, dificultades sumadas para las familias, y multiplicadas si son numerosas. Los medios de comunicación, salvo alguna honrosa excepción como por ejemplo la recién aparecida edición semanal de Epoca Navarra, del grupo Intereconomía, no lideran nada. Se contentan con adormecer y amortiguar cualquier brote de sana reacción social.

La cultura oficial goza de los dineros que al parecer sobran para programar centenares de espectáculos subvencionados. El deporte-espectáculo, en el que sobresale el buen sabor de boca de la mejor temporada de la historia de Osasuna, cumple una benéfica misión comunitaria casi como único elemento de cohesión social. Pero poco podrá hacer el fútbol ante una sociedad que se fragmenta cada vez más en compartimentos generacionales estancos.

Lo único que puede salvarnos, tanto individual como socialmente, es la fe y todo lo que creer el Catecismo conlleva. De hecho es lo único que todavía nos mantiene en pie porque sin esa inercia que supone el recuerdo de una tradición tan vigorosa ya nos habríamos disuelto hace décadas. Pienso en todo ese conjunto de actitudes y opiniones que muchas veces se sostienen por costumbre, porque sí, porque siempre lo hemos hecho, porque es lo que hemos conocido. Bienvenidas sean estas muletas para tanta cojera social. Y bienaventurado el pequeño resto de pueblo carlista que todavía queda en Navarra. Aunque ahora todos estemos renqueantes o postrados conviene mucho que alguien se acuerde de cómo se camina.

F. Javier Garisoain

PUBLICADO EN AHORA INFORMACION

jueves, 1 de junio de 2006

¿QUÉ PASA EN NAVARRA? Cosicas de Navarra entre mayo y junio de 2006

¿QUÉ PASA EN NAVARRA? Cosicas de Navarra entre mayo y junio de 2006

Por F. Javier Garisoain

Con la llegada del buen tiempo el Año Javierano acerca todavía más visitantes (ya va medio millón) al Santuario de Javier. Ahora toda la ilusión de los responsables diocesanos está centrada en la organización del Encuentro Nacional de Jóvenes que se celebrará entre Pamplona y Javier del 4 al 6 de agosto. Pero no todo es javierismo en Navarra. A lo largo del mes de mayo ermitas y santuarios marianos han recibido las tradicionales romerías y si sumamos a éstas las celebraciones que protagoniza la imagen itinerante de San Miguel de Aralar, o las recientes celebraciones del Corpus, veremos cómo la religiosidad navarra vive, de rentas, pero vive.

Y hablando de rentas; como en el resto del mundo también en los cines navarros se proyectó la pelicula de Dan Brown. La respuesta fue muy tímida, apenas un reparto de panfletos el día del estreno, y una buena conferencia de José Antonio Ullate, carlista navarro autor de “La verdad sobre el Código da Vinci”.

Y es que la historia se ha convertido en el centro de la manipulación contemporánea. En el capítulo de la llamada “memoria histórica” lo que hay por aquí es un diálogo de besugos. Los revanchistas no paran de hablar de los fusilados de 1936. Los conservadores, que podrían decir muchas cosas sobre el 36, o sobre el 34, sólo se acuerdan del 78. Bueno, últimamente también se acuerdan del Reyno medieval para atraer turistas, lo malo es que ya están los grupos nacionalistas intentando darle la vuelta para presentar aquel reino como la legitimación política de su Euskadi y no sabemos si esa derecha que reniega de la cultura vasca será capaz de aguantar el embate.

Pero volviendo al siglo XXI; la Navarra política -muy afectada por el maremoto del proceso-trampa de diálogo con ETA- está como sigue: Hace unas semanas se han dado a conocer los resultados de una macro-encuesta oficial llamada vulgarmente “navarrómetro”. UPN, el partido “del bienestar”, cuya mejor carta de presentación es la pura gestión económica, sigue siendo el partido más votado. Pero es un partido lisiado, que secuestra el voto de los católicos navarros conscientes y luego se encuentra atado por sus complejos y por el pacto de gobierno con CDN. Este pequeño partido se ha convertido, por desgracia, en la bisagra progre del gobierno foral. Y UPN se acompleja todavía más. Y no se nota a sus diputados en Madrid. Y convoca un acto bajo el lema “Unidos por Navarra” pero a puerta cerrada, sólo para los suyos, a pesar de hay mucha gente harta como se vió en la última visita de Otegi a Pamplona. Y hace el gesto de cesar como consejero a José Ignacio Palacios, uno de los pocos que se atrevía a defender en público criterios decentes.

En la oposición, la amenaza de un tripartito Partido Socialista-Nafarroa Bai- Izquierda Unida cobra fuerza aunque está por ver hasta dónde llegará el PSN y qué candidato -controlado por ZP- se atreverá a hacer de Judas. Lo mínimo que van a exigir los nazionalistas-vasquistas será un órgano común permanente con Vascongadas, además de la alcaldía de Pamplona y todo el lote de política progre-zapateril. En cuanto a Batasuna pudiera ser que volviera con otra “marca” o incluso que llegara a integrarse en Nafarroa-Bai. No dejan de hablar de Navarra, y siguen sin condenar el terrorismo y la extorsión, y se dejan querer porque saben que tal como están las cosas de sus votos dependerá un cambio de gobierno.

Aparte de la tormenta política la vida sigue. La crisis de Volkswagen tocó fondo en estas semanas pero de pronto ha vuelto a ver la luz. Es el momento de pensar en las alternativas al monocultivo industrial con la promoción de nuevas tecnologías y no tanto por la simple sustitución de un monstruo -Volkswagen- por otro -Toyota-. En cualquier caso tal vez pronto la primera empresa navarra en número de empleados sea la Universidad de Navarra.

Otra gran empresa es Osasuna, que cerró la mejor temporada de su historia. Y así, con el fútbol y la tele la sociedad pierde pulso. Surgen buenas iniciativas por todas partes -familiaristas, pro-vida, religiosas-, pero faltan manos para llevarlas a cabo, aunque hay excepciones, como el voluntariado ejemplar de los Donantes de Sangre.

La novedad mediática en estos meses es la aparición de una edición regional de la revista Epoca en la línea contundente del grupo Intereconomía. En el medio más influyente, Diario de Navarra, hay una nueva directora mientras que algunos accionistas siguen en alerta ante los intentos de cambiar el art. 11 de sus estatutos que posibilitaría la venta de acciones y una posible pérdida del Diario. Tampoco podemos dejar de reseñar la labor que desde Navarra realiza la pequeña pero activa Asociación Plaza del Castillo, entidad impulsora en toda España de la campaña que invita a apagar la tele cada 10 de mayo bajo el lema: “Por una TV de calidad, un día 10 sin televisión”.

Y termino como empecé. Hablando de religiosidad popular y de cómo en medio de este panorama el carlismo navarro -los restos del naufragio- sigue vivo. El pasado 25 de junio la CTC de Navarra peregrinó por decimoséptimo año consecutivo a la cumbre de Aralar para rezar a San Miguel. Ya no estaba entre los peregrinos Carlos Etayo, recientemente fallecido (quinientos años después que Cristóbal Colón) pero había juventud y había fe. Y eso es importante.

PUBLICADO EN AHORA INFORMACION.

sábado, 1 de abril de 2006

¿QUÉ PASA EN NAVARRA? Cosicas de Navarra entre marzo y abril de 2006

¿QUÉ PASA EN NAVARRA? Cosicas de Navarra entre marzo y abril de 2006
Por F. Javier Garisoain

Esa manía que tenemos los postmodernos de celebrar centenarios a veces tiene su cosa positiva. El “Centenario” por antonomasia este año en Navarra es el quinto del nacimiento de nuestro paisano y patrón San Francisco Javier. Hay que reconocer que el Gobierno de Navarra se está volcando y que el Gobierno Zapatero hace lo que puede... en contra. Se ha intentado con insistencia pero sin éxito la visita del Papa a Javier, pero dicen las malas lenguas que, aunque sea a Navarra, tal como están las cosas Benedicto XVI no desea hacerse muchas fotos en España. Quien sí vino el día 7 de abril como legado pontificio fue el cardenal Antonio María Rouco. Ese día fue la celebración oficial. La auténticamente popular fue la de las dos “javieradas” que coinciden con la Novena de la Gracia. A la primera asistieron algunos miembros de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, institución fundada por ex-combatientes requetés que hace 66 años inició esta gran peregrinación.

La actualidad económica y social en Navarra pasa por las tensiones que se viven en la fábrica de Volkswagen. Se trata de la mayor empresa de Navarra pues además de 6-000 empleos directos da trabajo a 40.000 indirectos en empresas auxiliares. La cosa es grave porque además de las tensiones sindicales más o menos discutibles están los intereses del nacionalismo vasco que pudiera salir beneficiado si se rompiera la buena -o buenísima- racha económica que llevamos en esta región.

Por otra parte la Semana Santa se ha vivido en Navarra bastante bien para los tiempos que corren. Dicen que la procesión que se celebra en Pamplona la tarde del miércoles de ceniza es la primera de España. No lo sé. Las celebraciones son por aquí bastante austeras; nada que ver con la pasión de otras ciudades españolas. Sin embargo hay ejemplos bonitos, como el Via-Crucis viviente de Andosilla o la procesión barroca de Corella. Pero no todo es piedad y devoción. Algunos elementos rabiosamente anticatólicos salen de vez en cuando a la luz para hacer lo de siempre. Unos invitan a Leo Bassi (casualmente actuó en Barañain horas después del último atentado terrorista), otros hacen pintadas injuriosas en la iglesia de Aoiz; otros -de la mano de Diario de Navarra- publican un chiste muy irreverente en el diario gratuito ADN.

Otro asunto que toca la fibra sensible de los navarros y que está llevando bien el actual Gobierno (de UPN-CDN) es la campaña de “REYNO DE NAVARRA”. Primero fue la elaboración de un plan de márketing para la promoción turística; pero la idea se va extendiendo a otros ámbitos. Los futboleros ya sabrán que el estadio de Osasuna se llama ahora “Reyno de Navarra”. La hasta ahora Orquesta Pablo Sarasate, fundada por el famoso músico en el siglo XIX, se va a llamar Orquesta Sinfónica de Navarra. Incluso empiezan a aparecer iniciativas privadas en esta misma línea como la asociación de hostelería “Hoteles Nobles del Reyno”. Naturalmente, la cosa tiene miga porque esto del “reyno” no hace ninguna gracia a los nacionalistas. Además sirve para rememorar la historia de aquel reino de Pamplona-Navarra de la que sobresalen dos ideas: que nació contra el Islam, y que era un reino cristiano. Todo eso lo cuenta perfectamente la exposición “La Edad de un Reyno” que reúne estos días en Pamplona una magnífica colección de piezas altomedievales. Y toda esa historia alimenta además un sin número de asociaciones, celebraciones, actos culturales. Como muestra, la reciente celebración de la Asociación de Amigos del Románico en la Valdorba.

En Navarra el Partido Socialista es desde hace tiempo la segunda fuerza política pero con los votos que tiene no podría provocar un cambio de gobierno sin aliarse con los grupos nacionalistas. Estos están crecidos, unidos bajo la marca de “Nafarroa bai” y envalentonados porque ven a Chivite -el secretario del PSN-, con ganas de montar un “tripartito” navarro como sea. El problema es que las bases de Chivite son en principio bastante antinacionalistas. En cuanto a los partidos que sustentan el actual gobierno “de centro-derecha”, UPN y CDN no las tienen todas consigo de revalidar la mayoría absoluta. En parte es lógico, pues no se puede vivir siempre de rentas, y los tics progres que de vez en cuando afloran en este gobierno no ayudan precisamente a fortalecer la tradición cristiana, foral y española de Navarra entre la gente más jóven. Un ejemplo: los sindicatos nacionalistas ELA y LAB se han quedado sólos defendiendo el respeto a los días festivos.

Un posible tripartito “nazional-socialista” en Navarra necesitaría además controlar o domesticar a su gusto a los principales medios de comunicación. A pesar de la presión constante de EITB y la bazofia de Canal 4 (Localia) el panorama actual es algo mejor porque además de Popular Tv existen dos o tres nuevas emisoras de orientación católica: Radio Universidad de Navarra, Radio María y Radio Intereconomía-Net21; ésta última, pendiente de volver a abrirse. En cuanto a la prensa escrita se detectan algunas tensiones en Diario de Navarra que podrían poner en riesgo la orientación conservadora y navarrista del principal medio navarro y su apéndice gratuito ADN. Diario de Noticias, de menor tirada, es cada vez más sectario y anticatólico. Sólo queda el otro gratuito recién nacido: Más Navarra y, naturalmente, el mundo libre de internet en el que destaca otro medio que poco a poco se va haciendo hueco: Navarra Confidencial.

La noticia del año en Navarra, como en toda España, es el anuncio de un “alto el fuego” por parte de ETA. El día 9 de marzo ETA no hizo huelga -como casi nadie- cuando había sido convocada por la izquierda nacionalista. Ahora proclama un “alto el fuego” pero lo cierto es que han seguido llegando cartas de extorsión y ha seguido el fuego, bastante fuego. Y precisamente en Navarra. ¿Por qué será? Pues ya lo han dicho bien claro: que Navarra es la clave, y que a Zapatero no parece importarle demasiado vender a quien sea con tal de perpetuarse en el poder. Respecto al llamado “proceso de paz” tomamos nota de la lúcida aclaración del arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián. No se puede hablar de “proceso de paz” sino de “proceso de fin del terrorismo” pues no hay dos bandos enfrentados sino sólo un grupo terrorista que ataca por la espalda. Claro, ¿no?. Esperemos que el próximo sustituto de don Fernando esté a la altura.

Y para finalizar vamos a dar alguna buena noticia. Hemos visto en estos dos meses como el movimiento pro-vida y pro-familia en Navarra ha cobrado nuevos ánimos con distintos actos, conferencias, celebraciones en Javier, etc. El día 25 de marzo se celebró una manifestación contra el aborto, con el apoyo de la CTC, como hacía tiempo que no se hacía en Pamplona. Y en cuanto a la familia hay que celebrar que ha nacido, por fin, del “Foro Navarro de la Familia”. De momento cuenta con un cierto apoyo institucional. ¿Hasta cuando?... Seguiremos informando.

PUBLICADO EN AHORA INFORMACION. ABRIL 2006

jueves, 2 de marzo de 2006

Historia de las Javieradas

La primera javierada, o la gran javierada, fue la vida santa de quien hizo famoso el nombre de Javier por todo el mundo: San Francisco de Javier, cuyo quinto centenario se celebra el próximo viernes 7 de abril de 2006. A partir de ahí, lo que no era sino un pequeño castillo del reino de Navarra, se convirtió en la cuna visitable de alguien admirable. Y lo que pudo haber sido, como tantas otras fortalezas, una ruina nostálgica, llegó a ser finalmente, el castillo más altivo de entre los navarros. Grandes o pequeñas, siempre hubo peregrinaciones al castillo y pueblo de Javier. La mayor concentración que se recuerda es la que reunió en Javier, en 1886, a decenas de miles de navarros con ocasión de la última epidemia de cólera vivida en el siglo XIX. Hubo además otras ocasiones: familiares, esporádicas, jesuíticas, escolares, conmemorativas de cualquier centenario... Pero ninguna de ellas llegó a la categoría de "cita anual". Y ninguna se llamaba entonces "javierada".

La palabra "javierada" se la inventó un obispo navarro, don Marcelino Olaechea, para referirse a ese otro acontecimiento histórico que había hecho rebuscar en las páginas de Shakespeare a los eruditos el nombre del pequeño reino hispánico. "Navarra será el asombro del mundo" decía la cita del escritor inglés, sacada de contexto, que fue desempolvada y admirada, como una profecía cumplida, en los años dramáticos de 1936-1939. Por aquellos años apasionados, cuando los católicos españoles hablaban de "Cruzada" y creían en la ³Cruzada² la palabra javierada surgió fácilmente, por asociación de ideas, abusando de un sufijo que no indica mas que sobreabundancia. Cruz y cruzada. Javier y javierada. Inmediatamente después la javierada comenzó a ser -además- la peregrinación a Javier que se hace masivamente en cuaresma, dentro de la ³Novena de la Gracia² que comienza el 4 de marzo.

La entidad que institucionalizó desde 1940 la peregrinación anual a Javier es la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. Hermandad canónica, erigida por el citado Monseñor Olaechea y constituida por excombatientes navarros para "mantener el espíritu de la Cruzada" que habían vivido. Con ese mismo espíritu; abrigados del frío de marzo por los capotes de guerra convertidos en hábito; presididos por las mismas cruces que les habían acompañado en los frentes; así se iniciaron las javieradas. En los años siguientes otras instituciones y la diócesis de Pamplona en pleno se fueron sumando a una peregrinación nueva que parecía milenaria, y original y auténtica.

Las javieradas son una de las peregrinaciones más importantes de todas las que se celebran hoy en día en España, por cantidad de participantes y por hondura religiosa. Se parecen al camino de Santiago, pero son menos intimistas. Se parecen a un reto deportivo, pero son una expresión de fe. Se parecen a las romerías marianas que se multiplican en primavera, pero son más masculinas. El modelo de santidad de San Francisco de Javier, misionero, vigoroso, apostólico, impaciente, apasionado, impetuoso... ha sido y es todavía en Navarra un patrón vivo que se mantiene profundamente arraigado en el subconsciente familiar como prototipo del navarro. Todos los pueblos cristianos tienen su propio modelo. Son prototipos que forman un riquísimo abanico de virtudes y carismas. Los hay intelectuales, caritativos, místicos, pedagógicos, prudentes... los navarros de fe, desde la más tierna infancia, hemos sabido que nuestro modelo era el de un misionero fuerte y decidido.

No es casualidad, por tanto, que las javieradas se iniciaran hace ahora 66 años. Sin Javier y su patronazgo tan arraigado ¿qué hubiera sucedido en la Navarra de 1936?. En aquel momento dramático, el pueblo navarro, mayoritariamente, se levantó en armas contra el poder constituido. Soy consciente de cómo el tabú oficial impide el planteamiento de estas reflexiones. Pero lo que es indudable es que sin ese "alzamiento", claro está, no hubiera surgido en 1940 la idea de peregrinar a Javier en acción de gracias.

Son muchos los factores que pueden lanzar a un pueblo a sublevarse contra su gobierno. Pero uno de ellos, sin duda, es la existencia de brújulas como la que representa San Francisco Javier. Un modelo que ha influido y algo más: ha funcionado.

Javier Garisoain


PUBLICADO EN REVISTA ARBIL NUMERO 103

sábado, 30 de abril de 2005

CIUDADANOS O VECINOS

CIUDADANOS O VECINOS

Por F. Javier Garisoain Otero

Presidente de la Junta Carlista de Navarra (CTC)

El Gobierno de Navarra acaba de aprobar otro plan, la Estrategia Territorial de Navarra, con la que pretende dirigir el desarrollo de nuestra región durante los próximos veinticinco años. Ahora el Parlamento tendrá que dar su visto bueno y todo parece indicar que será una mera cuestión de trámite.

Estoy seguro de que se trata de un plan concienzudo y lleno de propuestas lógicas y bien calculadas. Pero temo que el éxito de la empresa que gestiona el Gobierno foral sea al mismo tiempo un suicidio político. Porque Navarra no es una empresa sino una comunidad política. Temo que nuestros gobernantes y legisladores estén olvidando que Navarra es un pueblo, una historia, una gente, una tradición y me preocupa que no piensen mas que en categorías de redes comerciales, entes administrativos, trámites burocráticos y energías que fluyen.

La ETN planifica, prevé y configura tres núcleos económicos bajo el concepto de “ciudad-región”: la comarca de Pamplona, el valle del Ebro y el “miniarco atlántico”. Es una forma como otra cualquiera de desarticular y desmembrar este viejo reino, porque la única ciudad-región netamente Navarra será una Pamplona desmesurada. A la estrategia economicista del Plan, por pura lógica económica, se le escapará el Noroeste hacia Guipúzcoa. Y se le disgregará la Ribera entre Logroño y Zaragoza. Las antiquísimas Merindades, que merecían haber sido amejoradas y no eliminadas, han sido definitivamente sustituidas por un esquema macrocefálico que coloca en Pamplona no sólo la cabeza sino el cuerpo entero de la Región. No solo la administración sino también la industria, el comercio, la cultura... la vida en fin.

El resto de comarcas, valles, cendeas y ayuntamientos navarros hasta donde alcance el magnetismo comercial de la Urbe quedarán, según la ETN, a merced y en función de una única ciudad-región. Como si no fueran mas que hojarasca muerta.

No digo que sea mala la intención de los planificadores. Hay que ordenar. Hay que prever. Hay que planificar. El problema de fondo es que los planes del gobierno trabajan con ciudadanos, no con vecinos. Con votos, no con opiniones. Con cantidades, no con calidades. El problema de fondo es que ese afán de los nuevos tecnócratas ilustrados coincide de hecho con la comodidad de una “ciudadanía” cada vez más apática. El problema, político, es que los ayuntamientos ya no son la reunión de los vecinos sino empresas que gestionan el nombre de cada localidad como si fuera una marca de ropa. El problema, social, es que los vecinos ya no quieren o no pueden ser vecinos y se acomodan en la condición de simples ciudadanos.

Vecindad o ciudadanía, esa es la cuestión. Llegar a ser un vecino responsable o conformarse con ser un ciudadano consumidor, esa es la elección que hemos de hacer cada uno. Ser un buen vecino es incómodo y tan difícil como ser libre, o sea, responsable. Hay que saludar a los demás, hay que echar raíces y ser patriota de la patria chica. Para ser un buen ciudadano en cambio basta con dejar hacer. ¡A quién le importa si un ciudadano está de paso, o si odia a la humanidad!. La ciudadanía de la que tanto hablan el presidente Rodríguez y casi todos los miembros de la clase política profesional responde a una concepción individualista con la que buscan, aunque no se atrevan a confesarlo, sustentar una especie de nuevo totalitarismo democrático sobre la masa desarticulada de ciudadanos cómodos. El concepto tradicional de vecindad que los carlistas nos atrevemos a contraponer como fundamento de cualquier estrategia territorial no piensa en masas sino en comunidades, no en individuos sino en personas.

Soy consciente de que nuestra propuesta es difícil e incómoda. Un vecino no lo espera todo del gobierno porque la mayoría de sus problemas los resuelve o los afronta en vecindad, subsidiarimente. En cambio el ciudadano no tiene mas que marcar el 092 para que venga la policía a resolver sus asuntos “que para eso les pagamos”. Es más fácil ser ciudadano que vecino. Pero también las piedras sufren menos que las personas. Y el caso es que han decidido -dicen que por nuestro bien- que seamos piedras. ¿Es eso lo que queremos?

30 de abril de 2005

PUBLICADO EN AHORA INFORMACIÓN

domingo, 20 de febrero de 2005

El Islam, padre de Europa

Es el Islam real y concreto que arraigado en las fronteras de Europa hizo que la Cristiandad se identificara sobre el mapa - de hecho y a la fuerza- con el continente Europeo. Es el Islam, un enemigo común al que la Europa acorralada y frustrada se enfrentó en la Reconquista española, en las Cruzadas, en Viena, en Lepanto. Es el Islam, padre a su pesar de la Europa cristiana.


Introducción

¿Es Europa algo más que un hecho jurídico? ¿algo más que una definición geográfica? ¿algo más que un montón de papeles? ¿existe una identidad europea? ¿ha existido alguna vez? ¿cuándo nació Europa? ¿es Europa algo más que la voluntad coyuntural de algunos políticos de los siglos XX y XXI? ¿dónde empieza y dónde termina Europa? ¿qué es lo que empieza allí donde Europa termina? ¿qué ciudad debiera ser su capital? ¿hasta dónde llega la tierra europea? ¿por qué son europeos los bosnios musulmanes? ¿por qué son europeos los canarios? ¿por qué no son europeos los blancos estadounidenses? ¿por qué no son europeos todos los rusos? ¿son europeos los esquimales? ¿son europeos los gitanos?

Estas y algunas otras preguntillas intrascendentes son las que me vienen a la cabeza al pensar sobre Europa como “comunidad de valores y orden jurídico” y en las dos o en las mil caras en que se descompone. Hagamos algunas reflexiones haciendo cinco estaciones en la Historia para tratar de llegar a alguna conclusión.

Europa es un continente... Bueno, un subcontinente
La prehistoria. Dentro de las tierras emergidas Europa no es más que el gran apéndice occidental del gran continente euroasiático. Es una “península de penínsulas” caracterizada por una enorme diversidad geográfica. Antes del Neolítico y mucho tiempo después aquella variedad geográfica era variedad de lenguas, razas, culturas, formas de vida, etc. ¿En qué momento alcanzan las tierras de este subcontinente algo parecido a la unidad? La respuesta no solamente afecta a Europa sino a tal cantidad de tierras cartográficamente extraeuropeas que es fácil volver a insistir en lo que ya sabíamos: que Europa es algo más que un continente. Groenlandia, Turquía, Las islas del Atlántico, toda Rusia, el norte de Africa, y de alguna manera todas las ex-colonias europeas son o han sido de una u otra forma tan “europeas” como Estrasburgo. Es importante recordar los tremendos problemas de coherencia geográfica que surgen cuando intentamos hacer mapas de Europa. ¿Por qué íbamos a decir “Europa, sé tu misma” si Europa fuera sólo un continente? Nadie le dice “sé tu misma” a una piedra. Si le pedimos que sea ella misma es porque reconocemos que hay algo más.

Roma no era la capital de Europa
Roma. La romanidad no inventó Europa. El imperio de los romanos supo aglutinar pueblos diversos bajo la tolerancia del panteón pagano y mediante la mano dura del Derecho y las legiones. Pero aquellos pueblos que por las buenas o por las malas tuvieron su capital en la ciudad eterna no se hicieron europeos sino mediterráneos. Los de la orilla norte eran europeos según los criterios de la geografía física aunque ese detalle decía poco en aquel tiempo. Había en el mundo clásico romanos muy romanos en Anatolia y en Hispania. Lo mismo de romanos en Túnez que en Croacia. Cuando llegó el momento de la división en dos de aquel gran imperio no se separaron los Europeos de los Asiáticos; ni los Europeos de los Africanos. Todo el imperio se desgajó en dos partes: Oriente y Occidente; Roma y Bizancio. Ambas partes igualmente “europeas”, ambas igualmente mediterráneas. El latín se había extendido hacia el norte, lo mismo que hacia el sur; y no pasó de los “limes” del Rin y el Danubio: le faltaba todavía mucho para llegar a ser la “lengua europea” que mucho después llegaría a ser.

Tampoco los cristianos pensaban en Europa
El Cristianismo. En el tiempo que va desde la caída del Imperio Romano de Occidente y la expansión fulgurante del Islam los misioneros cristianos ocuparon y sobrepasaron con creces las fronteras del viejo mundo grecorromano. Eran transmisores de un Evangelio llamado a impregnar todas las culturas y que no trataba por ello de establecer una única cultura común. La Cristiandad, conjunto de pueblos cristianizados, - incluidos los que fueron víctimas de las herejías de moda como el arrianismo -, crecía por el norte entre los pueblos bárbaros, y si algo detenía su avance por el sur era el desierto africano. En Armenia, en Egipto, en Túnez, hasta en la India... cristianos como San Agustín vivían con los mismos valores, los mismos ideales y los mismos problemas que sus hermanos de la Europa más europea. Tampoco fue la Cristiandad la que inventó Europa. Después de la Resurrección de Jesús la noticia evangélica se encaminó lo mismo a Oriente que a Occidente, al Norte que al Sur, a Europa que a los demás continentes. Santiago el Mayor, el apóstol del “primer itinerario europeo”, ni pretendió ni dejó de pretender la unidad cristiana de Europa. San Pedro acabó sus días en Roma buscando desde la Urbe simplemente una mayor eficacia en su predicación. Era la capital del mundo -no de Europa- y es por eso que se afincó allí la cabeza de la Iglesia.

¿Es el Islam el padre de Europa?
El Islam. Y llegamos por fin al punto en el que trataremos de explicar el título que encabeza la comunicación y el capítulo. Ahí va una batería de preguntas que desemboca en una única respuesta. ¿En qué momento histórico la Europa geográfica llegó prácticamente a coincidir con la Europa cristiana? ¿Qué fenómeno es el que casi borró el cristianismo al sur y al este del Mediterráneo? ¿Por qué la expansión natural de los misioneros europeos continuó hasta los confines del Círculo Polar y se adentró entre los pueblos eslavos pero retrocedió y no pudo avanzar ni por Africa ni por Oriente medio? ¿Qué es lo que obligó a los cristianos a permanecer asentados y como “encerrados” en el subcontinente europeo sin posibilidad de expandirse por Persia, por la India, por China? ¿Qué obstáculo presente en las fronteras al sur y al este de Europa no pudo impedir en cambio la evangelización de todo el continente Americano? ¿Por qué la conquista y colonización de América supuso de forma natural su paralela evangelización? ¿Por qué América e incluso Oceanía son considerados parte de “Occidente”? La respuesta es siempre el Islam. El Islam entendido no sólo como la religión de los musulmanes; no sólo como una doctrina que pretende ser superación del cristianismo y culminación de la Revelación; no sólo como unas creencias o ritos diferentes a los de los cristianos. Es el Islam como concreción política, territorial y casi nacionalista de una filosofía de vida. Es el Islam real y concreto que arraigado en las fronteras de Europa hizo que la Cristiandad se identificara sobre el mapa - de hecho y a la fuerza- con el continente Europeo. Es el Islam, un enemigo común al que la Europa acorralada y frustrada se enfrentó en la Reconquista española, en las Cruzadas, en Viena, en Lepanto. Es el Islam, padre a su pesar de la Europa cristiana.

Europa, Laicista o Creyente, es siempre “Católica”
La Expansión Misional. La vigorosa y rápida propagación del Islam en sus primeros años contrasta con su posterior estancamiento. Estancamiento que afecta no solo al dominio territorial sino también al desarrollo social, cultural, literario, artístico y científico de los países musulmanes. En cambio la expansión de Europa en todos los órdenes hizo que pasando por encima del mundo islámico -y haciéndolo retroceder en ocasiones como en España o en Grecia- evangelizara América, dominara todos los mares, conquistara y explotara las riquezas de medio mundo convertido en colonias... Todo ello, incluso con lo que conlleva de pecado (herejías, abusos, injusticias, opresión, guerras, liberalismo, filosofías apóstatas...) demuestra la fecunda y auténtica vocación “católica” de Europa. Un catolicismo o universalismo que impelía a los europeos a misionar o a conquistar, pero siempre a expandirse. Inquietos en sus pequeñas penínsulas, consumidos en guerras intestinas y abrumados por una riqueza cultural y material desbordante, los europeos inventaron la globalización católica, la universalidad. Los que tenían fe no luchaban por una cristiandad europea sino universal. Y lo más sorprendente es que los que a partir del siglo XVI fueron trastocando o perdiendo esa fe cristiana por culpa de las revoluciones protestantes y liberales ni trastocaron ni perdieron ese anhelo de universalidad que había sido inculcado en ellos por los primeros evangelizadores de Europa.

Conclusiones
Creo que puedo explicar el tratamiento conjunto e indiferenciado que acabo de hacer de creyentes y apóstatas; de jacobeos y jacobinos; de la Iglesia y la masonería. En ese sentido la Europa de los últimos doscientos o tal vez quinientos años es una permanente guerra civil; tiene dos caras, una cara y una cruz antagónicas, enfrentadas, que se simultanean y que luchan por conseguir la hegemonía y el control de toda Europa y sus pueblos diversos. Cuando se habla de la unidad de Europa es preciso hablar de su identidad, de sus raíces. Pasaron los intentos de basar la unidad europea en la fuerza, o en una etnia o cultura. El debate es ahora más profundo y por eso no es casualidad que se haya convertido recientemente en cuestión fundamental la inclusión o no de una referencia a las “raíces cristianas de Europa” en el proyecto de constitución europea. Los espíritus despiertos saben que una vez alcanzada la unidad formal de Europa, el que sea su identidad cristiana o sea pagana, creyente o laicista, realista o relativista será fundamental a la hora de prolongar en uno u otro sentido esa idea de expansión que de manera vocacional llevan dentro de sí todos los europeos. Saben que no sería igual la expansión misional de una “nueva evangelización” (que todavía podría tener un puntal en la Iglesia europea), que esa otra especie de expansión misional del laicismo que es capaz de infiltrarse incluso en las clases dirigentes de muchos países árabes y que hace soñar a algunos con la inclusión de Turquía y otras naciones islámicas en un gran conglomerado relativista.

La batalla pues continúa. Europa sigue siendo - como nos enseña la historia que hemos repasado- esa parte del Planeta que está ocupada por cristianos y postcristianos y rodeada por países musulmanes. Europa sigue siendo una comunidad de naciones en búsqueda de su identidad. Dependiendo de la respuesta que seamos capaces de dar a esa identidad Europa será de una u otra manera. Europa será ella misma o será otra cosa. Y con ella todas las demás partes del mundo. Esa y no otra es la grandeza de Europa.

F. Javier Garisoain Otero

PUBLICADO EN LA REVISTA ARBIL Nº 89.Esp. 2005-02-20

jueves, 9 de septiembre de 1999

EL TESTAMENTO DE ISABEL LA CATÓLICA

EL TESTAMENTO DE ISABEL LA CATÓLICA
Medina del Campo. 12 de octubre y 23 de noviembre de 1504

- por F. Javier Garisoain -

El testamento de la reina Isabel la Católica es uno de esos documentos que ponen, en el mar de los archivos históricos, un punto de referencia. Una señal indicadora de una dirección.
¿Quién lo redactó realmente? ¿Qué influencias literarias, filosóficas o espirituales, podrían rastrearse en él? Mucho se ha escrito sobre este documento. Hay teorías para todos los gustos. Lo que es indiscutible es que sus páginas son coherentes con la voluntad y las acciones de una reina excepcional. Además, en gran medida, traslucen el espíritu que impulsó las obras de la Monarquía Católica a lo largo de dos siglos.
Todos los autores que han estudiado este documento destacan la serenidad y lucidez de la reina en su lecho de muerte, la firmeza de su fe religiosa y la claridad de un programa político que podría resumirse en cuatro principios:
- La unidad de los estados peninsulares
- La conservación del Estrecho y la expansión cristiana en Africa.
- El gobierno justo de los pueblos americanos recién descubiertos
- El ideal de una monarquía empeñada en la reforma católica de la Iglesia
En torno a estos principios es donde se conforma, ya en el siglo XVI, lo que el historiador Tarsicio de Azcona ha llamado una “como conciencia nacional”.

1. Invocación a Dios y a los santos de su devoción

En unos pocos años, antes de su enfermedad definitiva, la reina Isabel asiste a graves desgracias familiares, -muertes, enfermedades- que amenazan con provocar graves conflictos sucesorios y con arruinar los principales logros de su reinado. La invocación inicial con la que se inicia el testamento era una fórmula habitual en esta clase de documentos. Sin embargo la perfección del estilo y la sinceridad que trasmite (como todo el documento) reflejan un claro anhelo de renovación religiosa y la búsqueda de unos modelos espirituales muy concretos. Por otra parte leer esta galería devota es contemplar todo un plan iconográfico para el arte español del Siglo de Oro: La Santísima Trinidad, Nuestra Señora de Los Angeles, San Miguel, San Gabriel, San Juan Bautista, San Pedro y San Pablo, San Juan Evangelista, el Juicio Final, Santiago Apóstol, San Francisco de Asís, San Jerónimo, Santo Domingo, Santa María Magdalena...

“En el nombre de Dios todo poderoso, Padre e Hijo e Espíritu Santo, tres Personas e una esencia Divinal, Criador e Gobernador universal del Cielo e de la Tierra e de todas las cosas visibles e invisibles: e de la gloriosa Virgen Santa María su Madre, Reina de los Cielos e Señora de los Angeles, nuestra Señora e abogada: e de aquel muy excelente Príncipe de la Iglesia e Caballería Angelical, San Miguel: e del glorioso mensajero celestial, Arcángel San Gabriel: e a honra de todos los Santos e Santas de la Corte del Cielo, especialmente aquel muy santo Predicador e Pregonero de Nuestro Señor Jesucristo San Juan Bautista: e de los muy bienaventurados Príncipes de los Apóstoles, San Pedro e San Pablo, con todos los otros Apóstoles, señaladamente el muy bienaventurado San Juan Evangelista, amado discípulo de Nuestro Señor Jesucristo, e Aguila caudal y esmerada, a quien sus más altos misterios e secretos muy altamente reveló, e por su hijo especial a su muy gloriosa Madre dió al tiempo de su Santa Pasión, encomendando muy conveniblemente la Virgen al Virgen, al cual Santo Apóstol y Evangelista yo tengo por mi Abogado especial en esta presente vida, e así lo espero tener en la hora de mi muerte y en aquel muy terrible día del Juicio y estrecha examinación, e más terrible contra los poderosos, cuando mi ánima será presentada ante la silla e trono del Juez Soberano, muy justo e muy igual, que según nuestros merecimientos a todos nos ha de juzgar, en uno con el Bienaventurado y digno hermano suyo, el Apóstol Santiago, singular y excelente Padre y Patrón de estos mis Reinos, e muy maravillosa e misericordiosamente dado a ellos por Nuestro Señor por especial Guardador e Protector, e con el Seráfico confesor, Patriarca de los Pobres e Alférez maravilloso de Nuestro Señor Jesucristo, padre otrosí mío y muy amado, y especial Abogado, padre San Francisco, con los confesores gloriosos e grandes amigos de Nuestro Señor, San Jerónimo, Doctor glorioso, e Santo Domingo, que como luceros de la tarde, resplandecieron en las partes occidentales de aquestos mis reinos, a la víspera e fin del mundo; en los cuales y en cada uno de ellos yo tengo especial devoción, e con la bienaventurada Santa María Magdalena, a quien asimismo yo tengo por mi abogada, porque así como es cierto que habemos de morir, así nos es incierto cuándo y dónde moriremos; por manera que debemos vivir e así estar aparejados como si en cada hora hubiésemos de morir. (...)”

2. Protestación de fe católica

Tras la clásica enumeración de títulos propia de aquella monarquía plural, hace la Reina según las formulas testamentarias al uso una ejemplar “protestación” o manifestación de fe católica. Luis Suárez Fernández, uno de los mejores biógrafos de la reina, encuentra en el testamento “muchos aspectos del profundo sufrimiento interior que la reina soportó desde 1502”. Sin embargo, la confianza en la Divina Providencia que trasmite el texto, así como el tono sereno con que está escrito, difuminan grandemente todo dramatismo.

“Estando enferma de mi cuerpo de la enfermedad que Dios me quiso dar, e sana e libre de mi entendimiento, creyendo e confesando firmemente todo cuanto la Santa Iglesia Católica de Roma tiene, cree o confiesa e predica, señaladamente los siete artículos de la Divinidad e los siete de la Santa Humanidad, según se contiene en el Credo e Símbolo de los Apóstoles y en la exposición de la Fe Católica del gran Concilio Niceno, que la Santa Madre Iglesia continuamente confiesa, canta y predica; y los siete Sacramentos de ella; en la cual Fe e por la cual Fe estoy aparejada para por ella morir, e lo recibiría por muy singular y excelente don de la mano del Señor, e así lo protesto desde ahora e para aquel artículo postrero, de vivir e de morir en esta Santa Fe Católica; e con esta protestación ordeno esta mi carta en esta manera de testamento e postrimera voluntad, queriendo imitar al buen rey Ezequías, queriendo disponer de mi casa como si luego la hubiese de dejar.”

3. Recomendación del alma

Aún añade el testamento otro párrafo de contenido netamente religioso en el que hace una perfecta catequesis que rebosa agradecimiento, súplica humilde ante la certeza del juicio, y un alma consciente de su propia responsabilidad como reina.

“E primeramente encomiendo mi espíritu en las manos de Nuestro Señor Jesucristo, el cual de nada lo crió e por su preciosa sangre lo redimió, e puesto por mí en la Cruz el Suyo, el Cual encomendó en las manos de su Eterno Padre, al Cual conozco e confieso que me debo toda, por los muchos e inmensos beneficios generales que a todo el humano linaje, e a mí, como un pequeño individuo, ha hecho, e por los muchos e singulares beneficios particulares que yo, indigna e pecadora, de su infinita bondad e inefable largueza, por muchas maneras en todo tiempo he recibido, e de cada día recibo, los cuales sé que no basta mi lengua para los acabar de contar, ni mi flaca fuerza para los agradecer, ni aun como el menor de ellos merece; mas suplico a su infinita piedad quiera recibir aquesta confesión de ellos, a la buena voluntad e por aquellas entrañas de su misericordia, en que nos visitó naciendo de lo alto, e por muy Santa Encarnación e Natividad, e Pasión, e Muerte, e Resurrección, e Ascensión, e Advenimiento del Espíritu Santo Paráclito, e por todo los otros muy santos Misterios, le plaga de no entrar en juicio con su sierva, mas haga conmigo según aquella gran misericordia suya, e ponga su Muerte e Pasión entre su juicio e mi alma, e si ninguno ante El se puede justificar, cuando menos los que de grandes Reinos y Estados hemos de dar cuenta, e intervengan por mí ante su clemencia los muy excelentes méritos de su muy gloriosa Madre, e de los otros sus Santos e Santas e Abogados, especialmente mis devotos y especiales Patrones y Abogados, Santos suso nombrados con el susodicho bienaventurado Príncipe de la Caballería Angelical, el Arcángel San Miguel, el cual quiera mi alma recibir e amparar e defender de aquella bestia cruel e antigua serpiente, que entonces me querrá tragar, e no le deje hasta que por la Misericordia de Dios Nuestro Señor sea colocada en aquella gloria para que fue creada.”

4. Mandas sobre exequias y sepultura

Dos ideas podemos resaltar de las “mandas” en las que la Reina habla de su propia sepultura (además de la petición de unas exequias “sin demasías”). Por una parte la elección de la Ciudad de Granada, símbolo de la plena reconquista peninsular, como lugar preferido para su enterramiento. Por otra, la cariñosa alusión al Rey Fernando y el deseo de reencontrarse con él en el Cielo.

“E quiero e mando que mi cuerpo sea sepultado en el Monasterio de San Francisco, que es en la Alhambra de la Ciudad de Granada, siendo de religiosos o de religiosas de la dicha Orden, vestida en el hábito del bienaventurado pobre de Jesucristo, San Francisco, en una sepultura baja, que no tenga bulto alguno, salvo una losa baja en el suelo, llana, con sus letras esculpidas en ella; pero quiero e mando que si el Rey, mi señor, eligiere sepultura en otra cualquier iglesia o Monasterio de cualquier otra parte o lugar de estos mis Reinos, que mi cuerpo sea allí trasladado e sepultado junto al cuerpo de Su Señoría, porque el ayuntamiento que tuvimos viviendo, y en nuestras almas, espero en la misericordia de Dios, tornar a que en el Cielo lo tengan, e representen nuestros cuerpos en el suelo. E quiero e mando que ninguno vista jerga por mí, y que en las exequias que se hicieran por mí, donde mi cuerpo estuviese, se hagan llanamente, sin demasías, e que no haya en el bulto gradas, ni capiteles, ni en la Iglesia entoldaduras de lutos, ni demasía de hachas, salvo solamente trece hachas de cada parte en tanto que se hiciere el Oficio Divino, e dijeran las misas e vigilias los días de las exequias, e lo que se había de gastar en luto para las exequias, se convierta e dé en vestuario a los pobres, e la cera que en ellas se había de gastar sea para que arda ante el Sacramento en algunas Iglesias pobres, donde a mis testamentarios bien visto fuere (...)”.

5. Mandas sobre pago de deudas y cargos pendientes, Misas y limosnas

Continúa la catequesis también en las mandas que se refieren al pago de deudas y cargos pendientes. En su última voluntad quiere la reina dar ejemplo de caridad. Vestir al desnudo, redimir al cautivo, socorrer al pobre... son obras de misericordia que se mezclan con otras más desacostumbradas en nuestros días, como ¡las veinte mil misas que encarga!

“Item mando, que ante todas las cosas sean pagadas las deudas e cargos, así de empréstitos como de raciones e quitaciones e acostamientos e tierras e tenencias, e sueldos e casamientos de Criados e Criadas, e descargos de servicios e de otros cualesquier calidad que sean, que se hallaren yo deber, allende de las que dejo pagadas, las cuales mando que mis testamentarios averigüen y paguen e descarguen dentro del año que yo falleciese, de mis bienes muebles; e si dentro del año no se pudiere acabar de pagar e cumplir, lo cumplan e paguen pasado dicho año lo más pronto que ser pudiere, sobre lo cual les encargo sus conciencias, e si los dichos bienes para ello no bastaren, mando que las paguen de la renta del Reino, que por ninguna necesidad que se ofrezca no dejen de pagar e cumplir el dicho año, por manera que mi alma sea descargada de ellas, e los Concejos e personas a quien debieren sean satisfechos e pagados enteramente de todo lo que les fuere debido; e si las rentas de aquel año no bastaran para ello, mando que mis testamentarios vendan de las rentas del Reino de Granada, los maravedís de por vida que vieren ser menester para lo acabar todo de cumplir e pagar e descargar.
Item mando, que después de cumplidas y pagadas las dichas deudas se digan por mi alma en Iglesias y Monasterios Observantes de mis Reinos, veinte mil misas a donde los dichos mis testamentarios pareciere que devotamente se dirán, e que les sea dado en limosnas lo que a los dichos testamentarios bien visto fuere.
Item mando, que después de pagadas las dichas deudas, se distribuya un cuento de maravedís para casar doncellas menesterosas, y otro cuento de maravedís para que puedan entrar en religión algunas doncellas pobres que en aquel santo estado querrán servir a Dios.
Item mando, que además y allende de los pobres que se había de vestir de lo que se debía de gastar en las exequias, sean vestidos doscientos pobres, por que sean especiales rogadores a Dios por mí; y el vestuario sea cual mis testamentarios vieren que cumple.
Item mando, que dentro del año que yo falleciere sean redimidos doscientos cautivos, de los necesitados, de cualesquier que estuvieren en poder de los infieles, porque Nuestro Señor me otorgue jubileo e remisión de todos mis pecados e culpas, la cual redención sea hecha por persona digna e fiel, cual mis testamentarios para ello disputaren.
Item mando, que se de en limosna para la Iglesia Catedral de Toledo e para Nuestra Señora de Guadalupe, e para las otras mandas pías acostumbradas, lo que bien visto fuere a mis testamentarios. (...)”

6. Prohibición de enajenación de Gibraltar

Comienza en esta manda, que pide el control real de Gibraltar, el contenido más político del testamento. No es casualidad esta referencia a la plaza del Estrecho, (doscientos años antes de la ocupación inglesa). Isabel I es la reina que termina la Reconquista y vuelve -teóricamente- al estado de cosas del reino visigodo. Es comprensible, pues, que pesara en ella la idea amenazante de la “pérdida de España” del 711. Frente al peligro real de una “contrarreconquista” musulmana el control del Estrecho, e incluso la prolongación de la Reconquista por el Norte de Africa, van a ser la mejor garantía de una victoria irreversible.

“Item, porque el dicho Rey Don Enrique, mi hermano, a causa de las dichas necesidades hubo hecho merced a don Enrique de Guzmán, Duque de Medinasidonia, difunto, de la ciudad de Gibraltar con su fortaleza, e vasallos, e jurisdicción, e tierra, e términos, e rentas, e pechos, e derechos, e con todo lo otro que le pertenece; e Nos, viendo el mucho daño e detrimento que de la dicha merced redundaba a la dicha Corona e Patrimonio Real de los dichos mis Reinos, e que la dicha merced no tuvo lugar, ni se pudo hacer de derecho por ser como es la dicha ciudad de la dicha Corona e Patrimonio Real, e uno de los títulos de estos mis Reinos, hubimos revocado la dicha merced, e tornado, e restituido, e reintegrado la dicha ciudad de Gibraltar con su fortaleza e vasallos, e jurisdicción, según que ahora está en ella reincorporado e la dicha restitución e reincorporación fue justa e jurídicamente hecho: por ende mando a la dicha Princesa, mi hija, e al dicho Príncipe, su marido, e a los Reyes que después de ella sucederán en estos mis Reinos, que siempre tengan en la Corona e Patrimonio Real de ellos la dicha ciudad de Gibraltar, con todo lo que le pertenece, e no la den ni enajenen, ni consientan dar ni enajenar cosa alguna de ella. (...)”

7. Afirmación de la suprema jurisdicción real ante posibles abusos nobiliarios

Otra de las características propias del reinado de los Reyes Católicos es el fortalecimiento del poder real frente al de los nobles. El nacimiento de un primitivo “Estado central” frente a la amenaza permanente de la anarquía nobiliaria. Efectivamente, esa vuelta a la anarquía estuvo a punto de suceder cuando faltó la reina. Pero la Providencia tenía otros proyectos para la Monarquía hispánica: el amor del pueblo a la memoria de Isabel, la habilidad del rey Fernando, y la muerte imprevista de Felipe el Hermoso, llevaron al trono de Castilla al joven Carlos I, el primero de los Austrias. Digno sucesor de su abuela Isabel.

“Item, por cuanto yo hube sido informada que algunos Grandes, e Caballeros, e personas de los dichos mis Reinos o señoríos por formas o manera exquisitas que no viniesen a nuestra noticia impedían a los vecinos e moradores de sus lugares e tierras que apelasen de ellos e de sus injusticias para ante Nos e nuestras Chancillerías, como eran obligadas, a causa de lo cual las tales personas no alcanzaban ni les era hecho cumplimiento de justicia, e de lo que de ello vino a mi noticia no lo consentí, antes lo mandé remediar como convenía, e si lo tal hubiese de pasar adelante sería en mucho daño e detrimento de la preeminencia Real e Suprema jurisdicción de los dichos mis Reinos, e de los Reyes que después de mis días sucederán, e de los súbditos e naturales de ellos: e porque lo susodicho es inalterable e imprescriptible, e no se puede alienar ni apartar de la Corona Real: por ende, por descargo de mi conciencia digo e declaro, que si algo de lo susodicho ha quedado por remediar, ha sido por no haber venido a mi noticia; e por la presente, de mi propio motu e cierta ciencia e poderío Real absoluto de que en esta parte quiero usar e uso, revoco, caso e anulo e doy por ninguno e de ningún valor y efecto cualquier uso, costumbre, e prescripción, e otro cualquier transcurso de tiempo, e otro remedio alguno que los dichos Grandes e Caballeros e personas cerca de lo susodicho hayan tenido e de que se podrían en cualquier manera aprovechar para lo usar en adelante. (...)”

8. Prohibición de dar oficios públicos o dignidades eclesiásticas a extranjeros

No siguió en cambio Carlos los prudentes consejos de la Reina en cuanto al nombramiento de funcionarios extranjeros. Esta parte del testamento de Isabel la Católica parece una profecía de lo que sería más adelante la guerra de las Comunidades de Castilla.

“Otrosí, considerando cuánto yo soy obligada de mirar por el bien común de estos mis Reinos e Señoríos, así por la obligación que como Reina y Señora de ellos les debo, como por los muchos servicios que de mis súbditos he recibido; e considerando asimismo la mejor herencia que puedo dejar a la Princesa e al Príncipe, mi hijo, es dar órdenes como mis súbditos e naturales les tengan el amor e les sirvan lealmente, como al Rey, mi Señor, e a mí han servido, e que por las leyes e ordenanzas de estos dichos mis Reinos, hechas por los Reyes, mis progenitores, está mandado que las Alcandías, e Tenencias e Gobernaciones de las ciudades e villas e lugares e oficios que tienen aneja jurisdicción alguna en cualquier manera, e los oficios de la Hacienda e de la Casa e Corte, e los oficios mayores del Reino, e los oficios de las ciudades e villas e lugares de El, no se den a extranjeros, así porque no sabrían regir ni gobernar según las leyes e fueros e derechos e usos e costumbres de estos mis Reinos, como porque las ciudades e villas e lugares donde los tales extranjeros hubieren de regir e gobernar, no serán bien regidas e gobernadas, e los vecinos e moradores de ellos no serían de ello contentos, de donde cada día se recrecerían muchos escándalos e desórdenes e inconvenientes, de que Nuestro Señor sería deservido, e los dichos mis Reinos, e los vecinos e moradores de ellos recibirían mucho daño e detrimento; e viendo cómo el Príncipe, mi hijo, por ser de otra nación e de otra lengua, si no se conformase con las dichas Leyes e Fueros e costumbres de estos mis Reinos, e él e la Princesa, mi hija, no les gobernasen por las dichas Leyes e Fueros e usos e costumbres, no serán obedecidos como deberían; e podrían de ellos tomar algún escándalo e no tenerles el amor que yo querría que les tuviesen, para con todo servir mejor a Nuestro Señor e gobernarlo mejor y ellos poder ser mejor servidos de sus vasallos. (...)
Otrosí, por cuanto a los Arzobispados e Obispados, e Abadías e Dignidades e Beneficios eclesiásticos e los Maestrazgos e Priorazgo de San Juan, son mejor regidos e gobernados por los naturales de los dichos Reinos y Señoríos e las Iglesias mejor servidas e aprovechadas: mando a la dicha Princesa e al dicho Príncipe, su marido, mis hijos, que no presenten en Arzobispados, ni Obispados, ni Abadías, ni Dignidades, ni otros Beneficios eclesiásticos, ni algunos de los Maestrazgos e Priorazgos a personas que no sean naturales de estos mis Reinos. (...)”

9. Mandas sobre la defensa de la Iglesia y la Fe católica, y de los fueros y libertades

El testamento recoge, como venimos diciendo, el verdadero espíritu católico que hizo posible la España de los Austrias. En el párrafo siguiente muestra la reina Isabel a sus sucesores los dos límites que, en la monarquía tradicional, deben encauzar la responsabilidad del rey. Por arriba, la “honra de Dios e de su Santa Fe”, y por abajo la guarda de todas las “libertades” que garantizan la pervivencia de una sociedad de hombres libres.

“E ruego e mando a dicha Princesa, mi hija, e al dicho Príncipe, su marido, que, como católicos Príncipes, tengan mucho cuidado de las cosas de la honra de Dios e de Su Santa Fe, celando e procurando la guarda e defensa e ensalzamiento de ella, pues por ella somos obligados a poner las personas e vidas e lo que tuviéramos, cada que fuese de menester: e que sean muy obedientes a los mandamientos de la santa Madre Iglesia, e protectores e defensores de ella, como son obligados, e que no cesen de la conquista de Africa e de pugnar por la fe contra los infieles; e que siempre favorezcan mucho las cosas de la Santa Inquisición contra la herética pravedad; e que guarden e hagan guardar a las Iglesias e Monasterios e Prelados, e Maestres e Ordenes e Hidalgos, e a todas las ciudades e villas e lugares de los dichos mis Reinos y Señoríos, todos sus privilegios e franquicias e mercedes e libertades e fueros e buenos usos e buenas costumbres que tienen de los Reyes pasados e de Nos, según que mejore más cumplidamente les fueron guardados den los tiempos hasta aquí. (...)”

10. Mandas sobre el reparto de joyas y otros bienes muebles

Hay quien se esfuerza por ver en el testamento de Isabel tan sólo intrigas cortesanas. Tal es el caso del frío historiador J.N. Hillgart para quien el único afán de la reina sería privar de la corona a su yerno Felipe de Austria. Para algunos historiadores todo su trabajo parece que consiste en desenmascarar el puro interés material, la intriga ambiciosa y la casualidad. Un historiador cristiano, en cambio, y más ante personajes como Isabel la Católica, sabe descubrir en el pasado gestos profundamente humanos, palabras prudentes, y designios de la Providencia. Por ejemplo, Cesar Silió encuentra en la siguiente parte del Testamento una “tierna y delicadísima excitación -de Isabel- a que el Rey enmendase su vida”.

“Item mando, que se den e tornen al dicho Príncipe e Princesa, mis hijos, todas las joyas que ellos me han dado; e que se de al Monasterio de San Antonio de la Ciudad de Segovia la Reliquia que yo tengo de la saya de Nuestro Señor; e que todas las otras reliquias mías que se den a la Iglesia Catedral de la Ciudad de Granada.
E para cumplir e pagar todas las deudas e cargos susodichos, e las otras mandas e cosas en este testamento contenidas, mando que mis testamentarios tomen luego e distribuyan todas las cosas que yo tengo en el Alcázar de Segovia, e todas las ropas e joyas e otras cosas de mi Cámara e de mi persona, e cualquier otros bienes muebles que yo tengo, donde pudieran ser habidos, salvo los ornamentos de mi Capilla, sin las cosas de oro e plata que quiero e mando sean llevadas e dadas a la Iglesia de la Ciudad de Granada. E suplico al Rey, mi Señor, se quiera servir de todas las dichas joyas e cosas o de lo que más a su Señoría agradaren, porque viéndolas pueda tener más continua memoria del singular amor que a Su Señoría siempre tuve; y aun por que siempre se acuerde que ha de morir y que lo espero en el otro siglo y con esta memoria pueda más santa e justamente vivir. (...)
E cumplido este mi testamento e cosas en él contenidas mando que todos los otros mis bienes muebles que quedaren se den a Iglesias e Monasterios para las cosas necesarias al culto divino del Santo Sacramento, así para la custodia e ornato del Sagrario e las otras cosas que a mis testamentarios paresciere; e asimismo se den a Hospitales, e a pobres de mis Reinos e a criados míos si algunos hubiese pobres, como a mis testamentarios paresciere.”

11. Codicilo: encarecimiento del buen gobierno y trato a los indios de América

El Codicilo se añadió al cuerpo principal del testamento de Isabel el 23 de noviembre, tres días antes de su muerte, y se refiere a tres posibles abusos o fallos, sobre los que al parecer tuvo oportunidad de reflexionar la Reina antes de morir. En primer lugar hay un llamamiento a la necesidad de compilar las leyes y pragmáticas de Castilla y para ello se manda que se forme una junta de letrados. La intención ya estaba pues en Isabel, aunque no se hizo realidad hasta el reinado de su biznieto Felipe II. En segundo lugar el testamento expresa las dudas de la reina sobre la moralidad del impuesto de la alcabala. Si tenemos en cuenta que ése era entonces el principal recurso de la corona entenderemos la gravedad de la duda y la importancia de la reflexión, no resuelta, de la reina. Por último el asunto más destacado del codicilo es el que se refiere al trato de los indios americanos.
En 1502 no existía todavía el imperio hispanoamericano. Las Indias eran tan sólo una promesa cuya verdadera trascendencia se ignoraba. En su tiempo, los mismos Reyes Católicos no vieron en la empresa de Colón la cumbre de su reinado. Su obra máxima había sido, sin duda, la reconquista de Granada y no el patrocinio de las expediciones atlánticas. En cualquier caso, la reina Isabel expresa, en uno de sus últimos pensamientos como reina, una preocupación que será constante en los monarcas españoles y que va a diferenciar la labor civilizadora de España en América de otras colonizaciones europeas posteriores. La reina insiste en la concesión pontificia como fundamento legitimador de su soberanía en América y, consecuentemente, en la evangelización como tarea prioritaria de la Corona en aquellas tierras.

“(...) Item, por quanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las Islas e Tierra firme del Mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue al tiempo que lo suplicamos al Papa Alexandro Sexto, de buena memoria, que nos fizo la dicha concesión, de procurar inducir e traer los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe Cathólica, e enviar a las dichas Islas e Tierra firme, Prelados e Religiosos e otras personas doctas e temerosas de Dios para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe Cathólica, e los enseñar e doctrinar buenas costumbres, e poner en ello la diligencia devida, según más largamente en las letras de la dicha concesión se contiene; por ende suplico al Rey mi Señor muy afectuosamente, y encargo y mando a la dicha Princesa mi fija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo fagan e cumplan e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e no consientan ni den lugar que los Indios vecinos e moradores de las dichas Islas e Tierra firme, ganadas e por ganar, resciban agravio alguno en sus personas ni bienes, mas manden que sean bien e justamente tratados, e si algún agravio han rescebido lo remedien e provean por manera que no se exceda en cosa alguna lo que por las letras Apostólicas de la dicha concessión nos es inyungido e mandado.(...)”.

Conclusión

La reina Isabel la Católica, llamando la atención por su personalidad y sus virtudes humanas y cristianas, ha despertado elogios y parabienes en muchos autores. El inglés W.H.Prescott, por ejemplo, comparó elogiosamente a nuestra Isabel con otra Isabel I, la triste reina de Inglaterra. No es extraño pues que se haya abierto el proceso de beatificación de la “Sierva de Dios” Isabel I de Castilla.
Pero tampoco resulta extraño que este proceso sea continuamente dinamitado por la incomprensión de nuestro tiempo. El mismo Prescott y otros autores no católicos consideran el establecimiento de la Inquisición en España o las ideas religiosas de la reina como un “borrón” en lo que podría haber sido una feliz biografía. Por desgracia, esta misma opinión se encuentra muy difundida en ciertos círculos eclesiales para quienes, por lo visto, se puede ser “liberal-católico” pero nunca “rey-católico”.
Además, en España, la figura de la reina Isabel se ha visto adulterada y empobrecida en tiempos recientes por cierta mitología castellanista que la evoca como precursora del estado nacional español. Fernando Vizcaíno Casas en su libro “Isabel, camisa vieja” hace una defensa muy documentada de la reina, pero le atribuye a la reina Católica una defensa de la unidad de España que resulta anacrónica.
La Historia de España es, a Dios gracias, pobre en mitos originarios. Los personajes que han marcado nuestra personalidad colectiva no son fantasmas legendarios ni extravagantes iluminados. Son personas de carne y hueso, como los reyes o los conquistadores de los siglos XVI y XVII. Santos de carne y hueso como, tal vez, Isabel de Castilla.

CRONOLOGÍA:
1451. 22 de abril. Nace Isabel en Madrigal de las Altas Torres.
1452. Nace Fernando de Aragón en Sos.
1469. Matrimonio de los Reyes Católicos.
1474. Proclamación de Isabel como reina de Castilla.
1474-1479. Guerra civil sucesoria en Castilla.
1483-84. Establecimiento del Consejo Supremo de la Inquisición en Castilla y Aragón.
1483-92. Guerra de Granada.
1492. Descubrimiento de América. Expulsión de los Judíos.
1493. Recuperación de La Cerdaña-Rosellón.
1494. Tratado de Tordesillas con Portugal.
1497. Conquista de Melilla.
1504. 12 de octubre. Firma del Testamento.
23 de noviembre. Firma del Codicilo.
26 de noviembre. Muerte de Isabel la Católica.
1512. Conquista de Navarra. Primeras Leyes de Indias (“encomiendas”).
1509-10. Toma de Orán, Argel y Bujía.
1516. Muerte de Fernando el Católico.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
* AZCONA, Tarsicio de. Isabel la Católica. Madrid, Sarpe, 1986. Biblioteca de la Historia de España.
* BIOGRAFIAS. Vol. VII. Entrada: Reyes Católicos.. Madrid, Espasa-Calpe, 1991.
* UN CARMELITA DESCALZO. Isabel la Católica, Sierva de Dios, por ---. Madrid, Talleres del Instituto Geográfico y Catastral, 1959. (Extracto del Testamento).
* AA.VV. Historia General de España y América, vol.V. Los Trastámara y la unidad española (1369-1517). Madrid, Rialp, 1981.
* PRESCOTT, W.H. Historia del Reinado de los Reyes Católicos D.Fernando y Dª.Isabel. Barcelona, Círculo de Amigos de la Historia. 1970.
* HILLGART, J.N. Los Reinos Hispánicos - 3. Los Reyes Católicos (1473- 1516). Barcelona, Guijalbo, 1984.
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* VIZCAÍNO CASAS, Fernando. Isabel, camisa vieja. Barcelona, P###≈laneta, 1987.
* D’ORS, Eugenio. La vida de Fernando e Isabel. Barcelona, Juventud, 1982.
* SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luis. Historia de España. Los Trastámara y los Reyes Católicos. Madrid, Gredos, 1985.

Publicado en CRISTIANDAD. 1999